Y lo cierto es que Lorca y su obra son uno de los tesoros más valiosos de nuestra cultura e historia, y es importante recordarlo y hacerle homenaje en el presente. Su huella en nuestro país es innegable, y hacer un recorrido por su vida es posible a través de diferentes provincias de la península por las que se movió con su compañía de teatro. Una de las últimas funciones de Lorca junto a su pareja Rafael Rodríguez Rapún fue en una emblemática localización de Santander.
Los datos duros del caso
- Santander tiene muchos motivos para pasearla sin prisa pero, en la península de La Magdalena tiene uno inesperado: las huella de Federico García Lorca.
- En los veranos de 1933, 1934 y 1935, el poeta arribó a este enclave al frente de su compañía de teatro, La Barraca, que codirigía junto a Eduardo Ugarte.
- Las funciones tenían lugar por la noche, en un escenario instalado delante de la torre de las antiguas caballerizas, entonces destinadas a residencia de estudiantes.
- Una placa recuerda hoy aquel episodio.
- Su primera visita fue en 1933 y, en ella, convirtieron el patio en un pequeño teatro al aire libre.
- El público pudo ver obras tan emblemáticas como los Entremeses de Cervantes, Fuentovejuna de Lope de Vega o La vida es sueño de Calderón de la Barca.
Para entender la historia
Todo con la escenografía de Ramón Gaya, Ponce de León y Santiago Ontañón. Un año después volvieron para actuar ahí con obras como Égloga de Plácida y Victoriano, de Juan del Encina, y El retablo de las maravillas, de Cervantes. También representó El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, y de nuevo Fuenteovejuna.
Durante esos años, Santander se convirtió en una especie de oasis cultural, donde toda la vida artística se lucía entre un público exaltado. Por las noches, la ciudad se escondía detrás de un telón para sacara a relucir a grandes (o pequeños actores). Todo el mundo sabía de ese epicentro cultural y, autores como Miguel de Unamuno viajaron hasta ahí, en su caso, como invitado del Patronato de la Universidad.
En su viaje, leyó su obra Hermano Juan o El mundo es teatro y estuvo presente a una función de El burlador de Sevilla. Unamuno no fue el único que no quiso perderse esas noches de teatro en Santander, igualmente asistieron José Ortega y Gasset, el crítico Guillermo de Torre y la pintora Norah Borges, que fue una autora de figurines para una de las obras de La Barraca. La historia suma así una parada cultural a cualquier visita a la capital cántabra: recorrer la península de La Magdalena y detenerse ante las Caballerizas Reales, un edificio ligado tanto a los veraneos de la familia real como a la Universidad Internacional de Verano.
Elementos adicionales
Antes de ir, conviene consultar la información actualizada del Palacio de la Magdalena sobre visitas y accesos. Martina Castro es experta en moda, cultura y estilo de vida. Entre sus pasiones destaca todo aquello que pueda considerarse un modo de expresión: desde la literatura, el cine y la música, hasta la moda y el arte. A través del análisis de estilismos, descubre las facetas de aquellos que las visten. En su vida, todo es una continua búsqueda por encontrar pequeños descubrimientos que nos puedan fascinar en el día a día, desde las novedades de las firmas del momento, hasta los eventos artísticos, musicales y culturales de su ciudad. Cuando escribe, intenta que todo relato se convierta en una experiencia. Que cada exposición, cada recomendación de libro y cada análisis de un estilismo, suscite una curiosidad en el lector. Actualmente, está en el último curso del Doble Grado.

