moda

Niña Pastori: "No soy nada consentida, de contar con todo a favor. A mí todavía muchas puertas no se me abren"

Redacción Glamour & Estilo · 22 de junio de 2026 · 6 min lectura
Niña Pastori: "No soy nada consentida, de contar con todo a favor. A mí todavía muchas puertas no se me abren"

Desde los 8 años, Niña Pastori no conoce otro modo de vida que el cante, siempre con los pies en el suelo y mucha verdad. Hoy celebra su larga carrera con nuevo disco, ‘Color Fania’, una Gira y cantando ante el Papa.

Acaba de aterrizar en Madrid, hace tan sólo unas horas, directa de Nueva York. Su equipo nos pone en preaviso por si llega cansada y hay que reducir tiempos o acelerar ritmos. Nada más lejos de la realidad. En cuanto pone un pie en el plató, María Rosa García (San Fernando, 1978), conocida artísticamente como Niña Pastori desde que empezó profesionalmente en la música hace 30 años, deja claro que viene con la batería cargada al completo. La artista, ganadora de seis Latin Grammy y con más de dos millones de discos vendidos, está en plena presentación de su nuevo trabajo, Color Fania, en el que se adentra en el universo del mítico sello neoyorquino Fania Records, fundado en 1964 y responsable de transformar la música latina en un fenómeno cultural global, llevando la salsa a todos los rincones del planeta gracias a estrellas como Celia Cruz , Rubén Blades , Willie Colón o Héctor Lavoe .

"El proyecto surgió en Miami. Fui con mi equipo a los premios Lo Nuestro, y cenando y hablando sobre qué era lo próximo que íbamos a hacer, pensamos que nos gustaría homenajear a algunos artistas de Fania. Empezamos con la idea de centrarnos en mujeres, pero había pocas, Celia Cruz y La Lupe , porque en aquella época era complicado que las cantantes tuvieran carreras potentes, así que decidimos ampliar y adaptar los temas que nos encantaban a mi estilo", cuenta, mientras suenan de fondo los grandes éxitos de Fania Records. Durante las fotos, no puede parar de dar palmas, taconear y cantarse trocitos de esas divas de la salsa. Y se entiende por qué lleva casi 40 años sobre los escenarios. Niña Pastori es arte puro, raíz, duende, es una de esas artistas que parece tocadas por una varita mágica, pero no, porque todo lo que ha conseguido ha sido gracias a su esfuerzo y a su voz. Una voz que enamoró al mismísimo Camarón –su padrino artístico–, y a millones de personas durante décadas; entre ellas, a dos papas.

En 2003, cantaste delante de Juan Pablo II en su visita a Madrid y, hace unas semanas, ante León XIV en su viaje oficial a la ciudad. ¿Cómo es cantar delante de dos papas?

Han sido momentos tan bonitos... Soy una afortunada. La primera vez fue algo más grande, esto ha sido más íntimo, en un encuentro con la gente de Cáritas. Hice un tema mío, Incomparable, acompañada de una guitarra, y no lo olvidaré nunca. Es un regalo.

Yo necesito a Dios desde que nací. Mi madre me ha criado así, no conozco otro camino. Soy un desastre, porque no voy a misa, o acudo cuando puedo, pero le doy gracias a Dios cada día, y quiero estar de su mano siempre.

Tu madre era cantaora. ¿Ella también es la razón por la que te enamoraste del flamenco desde pequeña?

Desde que te paren, todo lo que te rodea marca tu suerte. Yo he nacido en una tierra auténtica, con mucho arte, mucha gracia e ingenio. Y, además, cuna de los mejores guitarristas flamencos, porque todos estaban de Sevilla para abajo, y yo crecí con ellos. Mi madre cantaba y ha sido siempre muy aficionada al cante, pero es que mi padre, aunque no se dedicase a ello, lo era aún más que ella. Él adoraba a Camarón y se pasaba el día escuchándolo. Recuerdo cuando íbamos todos en el Simca 1000 a Medina a comprar alfajores y dulces navideños, que ahora está a dos minutos de San Fernando, pero antes era como ir a Rusia; sonaban todo el tiempo sus discos. Así me enamoré del flamenco, no recuerdo escuchar otra música.

¿Y cómo se vivió en tu casa que fuese él el que te apadrinase en el cante cuando sólo tenías 12 años?

Imagínate, mi padre loco, porque lo admiraba de verdad. No lo molestaba, ¿eh? Porque Camarón no podía andar por las calles de San Fernando, era un artista muy grande. Mira los años que han pasado desde su muerte y sigue vivo para muchos de nosotros. Yo le debo tanto...

Han pasado casi cuatro décadas desde tu primera actuación en público, ¿te imaginabas algo de lo que ha pasado?

No, porque cuando empiezas no piensas en la fama. Cuando tú quieres ser, no quieres estar. Quieres ser artista, una buena cantaora, no llegar a ningún lugar.

Forma parte de mí, es como un miembro más de mi cuerpo. Lo necesito. A veces me pego tiempo sin cantar, porque cuando desconecto lo hago de verdad. No me quedo en la nube del artista, me horroriza. Me encanta estar en mi casa con mi carita lavada, mi pelito limpio sin tanto producto, sin pendientes pesados ni tacones, con mi ropa cómoda... Pero llega un momento en el que necesito cantarme algo, porque es mi vía de escape.

Supongo, pero no era consciente. La primera vez que canté tenía 8 años. Estaba con unas amigas en la calle. Fue un tema de Chiquetete , me acuerdo perfectamente, y ellas me dijeron: “¡María, pero qué bien cantas!”. Yo cantaba ya con mis hermanos cosas de carnaval, canciones que le escuchaba a mi madre en peñas... pero sin pensar mucho. Luego pasó lo de Camarón , que me presentó en el Teatro Andalucía de Cádiz, y como gané el premio, nos dio un empujoncillo para continuar. Vinieron todos los concursos, un aprendizaje tremendo, porque te enseña la raíz, todos los palos del flamenco y las reglas, hasta que ya con 17 grabé el primer disco, Entre dos puertos.

Un álbum que rompía el esquema del flamenco tradicional. ¿Te dio vértigo salirte de lo que se esperaba de ti?

Creo que soy valiente, pero no por hacer esto, sino porque si algo me entusiasma y me parece bonito, me meto. Como ahora con Fania, que es un agradecimiento que le debía a la salsa que tanto nos ha dado a los flamencos.

En su momento sí, claro. Cuando alguien sale nuevo siempre hay ese miedo. Yo defiendo el flamenco puro y ortodoxo, soy muy aficionada, pero a la vez soy honesta y fiel a mi identidad y mis sentimientos. Y aquí continúo. Porque mi familia sigue viviendo de mi cante.

Trabajar mucho, con verdad, y no creerte nadie, porque, en este país, cada vez que sacas un álbum, tienes que volver a demostrar por qué te mereces estar ahí. Yo no soy nada consentida, de contar con todo a favor como otros artistas que conozco que han tenido o tienen sendas más fáciles. A mí todavía muchas puertas no se me abren.

Lo intento, pero una sola no llega, hace falta ayuda, que reme todo el mundo en la misma dirección. Aunque sé que soy muy afortunada. Tengo un público fiel, que compra mis discos y entradas para verme, y he sido una artista que ha podido compaginar su carrera con su vida personal. No me he perdido nada de la vida de mis dos hijas, y eso no tiene precio. Ahora que ya son mayorcitas y no me necesitan, ya puedo asumir más cosas (risas). De hecho, el 19 de junio arranca la gira de Color Fania .

*Maquillaje y peluquería: Rebeca Trillo Figueroa (Another Artist Agency).

Planes de ocio, cultura y gastro para la segunda mitad de junio

Elle, marca perteneciente al grupo Hearst Magazines International

ELLE participa en varios programas de afiliación de marketing, lo que significa que ELLE recibe comisiones de las compras hechas a través de los links a sitios de los vendedores.

©2026 Hearst España S.L. Todos los derechos sobre las marcas, imágenes y contenidos están protegidos.

Información reportada originalmente por Elle España. Leer la nota completa en la fuente original.

Moda