Ese estilo se refleja en la elección de mi vestido y mis joyas. Así describía Ivanka Trump cómo quería verse el día de su matrimonio poco antes de pasar por el altar. Pero había algo que, por encima de cualquier detalle estético, consideraba imprescindible: sentirse cómoda.
Claves de la historia
- ¡Pienso bailar toda la noche!", confesaba a Brides.
- Y lo cierto es que motivos para celebrar no le faltaban.
- Este domingo, 25 de octubre, se cumplen 17 años de su matrimonio con Jared Kushner, una de las más comentadas de la alta sociedad neoyorquina.
- En aquel otoño de 2009, Ivanka tenía 27 años y era conocida por su faceta de empresaria, modelo e hija de Donald Trump, entonces magnate inmobiliario y estrella televisiva.
- Jared, de 28, pertenecía a la par a una poderosa familia del sector inmobiliario y era entonces propietario del periódico The New York Observer.
- Su historia había comenzado en 2005, cuando unos amigos comunes los presentaron.
De dónde viene la noticia
Tras una breve distanciamiento en 2008, retomaron su relación y, en julio de 2009, dieron a conocer su compromiso. Apenas tres meses después se daban el 'sí, quiero' en el Trump National Golf Club de Bedminster, Nueva Jersey, propiedad del padre de la novia, rodeados de unos 500 invitados. Una festividad por todo lo alto en la que Ivanka quiso recuperar la sofisticación atemporal de una estrella de Hollywood convertida después en princesa.
Para su gran día, Ivanka confió en la diseñadora estadounidense Vera Wang con una petición muy concreta: quería un vestido clásico, romántico y recarado. La modista encontró la inspiración en Grace Kelly y el inolvidable diseño que lució al casarse con Rainiero de Mónaco en 1956. Ivanka tenía muy claro que quería ir cubierta y aproveché la oportunidad para crear un vestido alejado de los diseños más atrevidos", precisó la modista a The New York Times.
Una elección que igualmente encajaba con la velada judía ortodoxa que iba a celebrar la pareja: la novia se había convertido al judaísmo, religión que profesan Jared y su familia, antes de contraer enlace. El resultado fue un refinado vestido de novia de silueta clásica, con escote cerrado, mangas cortas y un delicado cuerpo de encaje. Su elaboración fue especialmente minuciosa: tres capas de encaje aplicado a mano, en distintas tonalidades de marfil, que aportaban profundidad y movimiento al conjunto.
El desarrollo de la historia
Su creadora lo describió como "majestuoso y recatado". Ivanka completó su estilismo con un largo velo, un ramo de flores blancas y espectaculares joyas de su propia firma, Ivanka Trump Fine Jewelry. Llevó unos pendientes de diamantes valorados en 130.000 dólares (unos 86.600 euros), un brazalete de inspiración art déco de 90.000 (60.000 euros) y un adorno para el pelo de 45.000 (30.000 euros). En total, más de 176.000 euros en joyas, al cambio de la época, que aportaban el toque de brillo a un vestido de líneas deliberadamente discretas. Años después, la empresaria revelaría que seguía utilizando los pendientes y el brazalete en ocasiones especiales. La ceremonia estuvo oficiada por el rabino Haskel Lookstein. Entre los invitados se encontraban Natalie Portman, Russell Crowe o Anna Wintour, igualmente de empresarios y personalidades de la sociedad estadounidense. Tiffany Trump, hermana.

