Vincenzo Grillo // LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT La industria japonesa de la belleza, con el término J-beauty ya asentado en nuestro vocabulario, no deja de sorprendernos. Su rutina de cuidado de la piel —normalmente más corta que la coreana, por cierto— logró que abrazásemos rituales como la doble limpieza o la esponja de konjac, así como productos que se volvieron virales, como las lociones hidratantes y esencias que preparan la piel para los tratamientos posteriores. Pero no termina aquí, porque sus cuidados capilares comparten la misma filosofía: la salud del cuero cabelludo es una extensión más de la del propio rostro.
Los hechos principales
- Y, en esa línea, para un pelo sano, más resistente, suave y brillante, aparece en escena el conocido como cepillo japonés.
- Cepillos japoneses como los de las marcas S-Heart-S o Kobako se diferencian de los convencionales en que su cometido no se centra únicamente en peinar, sino que han sido concebidos para cuidar del cuero cabelludo.
- Para lograrlo, incorporan cientos de púas de nailon muy flexibles con punta redondeada, diferentes alturas y dureza, dispuestas sobre una base curva que se adapta a la forma de la cabeza para mantenerse en contacto con ella todo el tiempo.
- Este cepillo se utiliza sobre todo durante el lavado.
- Una vez aplicado el champú, sus púas limpian los poros de la raíz con suavidad, como si fuesen las propias yemas de los dedos, retirando los restos de grasa y suciedad incluso en zonas a las que nos cuesta acceder o por las que pasamos.
- Además, al masajear el cuero cabelludo, promueve la activación de la microcirculación para estimular el crecimiento capilar, ¡y resulta realmente relajante!
Marco de la historia
Lo bueno es que es un cepillo multifunción . También puedes utilizarlo después de aplicar el acondicionador o la mascarilla capilar, distribuyendo el producto de forma uniforme y ayudando a desenredar el pelo sin romperlo ni dañarlo. Asimismo, s e puede usar en seco para peinarte cada mañana o mientras te secas el pelo.
Todos estos aspectos importan a cualquier edad, pero cuando superas la barrera de los 40 años y, al igual que yo, tienes el pelo fino, cobran más relevancia. Los cambios hormonales, con el descenso progresivo de los estrógenos, se reflejan igualmente en el pelo. En mi caso, perdí densidad, se volvió más fino e incluso quebradizo.
Lo notaba apagado y muy propenso a la rotura con el más mínimo tirón. Con el cepillo japonés logras desenredar el pelo sin romper la fibra capilar y, tal y como apuntan desde S-Heart-S, ese masaje tipo spa ayuda a desatascar el folículo para que el pelo crezca sano y con más fuerza. Además, deja el pelo con más suavidad y brillo, al tiempo que ayuda a distribuir y potenciar tratamientos como los champús anticaída o las mascarillas hidratantes.
Detalles adicionales
En cuanto a los distintos tipos de cepillos japoneses, la principal diferencia suele radicar en el número de púas, su firmeza o la longitud del mango. Por regla general, los que tienen menor cantidad de cerdas y tamaño compacto son ideales para cabellos cortos o melenas midi, mientras que los cepillos japoneses de mango largo ayudan en caso de melenas largas —valga la redundancia—. Por otra parte, los modelos con más cerdas y mayor firmeza son perfectos para el pelo grueso y denso, mientras que para un cuero cabelludo sensible y el pelo fino lo idóneo son las púas más flexibles y suaves. ¡Ahora ya conoces el secreto de las niponas para lucir PELAZO! Licenciada en Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela, especializada en marketing, comunicación y producción de moda, así como con estudios de social management y posicionamiento en buscadores. Cuenta con 10 años.

