Con traje claro y gafas, de sol, un atuendo muy habitual en este tipo de viajes, el monarca culminaba así el segundo día de su gira. Carlos III no se conformó con ser un mero espectador, llevado por el ritmo no dudó en coger el instrumento típico, que se asemeja a unas campanillas, y unirse al desfile, animado por los participantes. ¡Su Majestad viviendo su mejor vida! le gritaban los ciudadanos que se acercaron a ver a su jefe de Estado y no esperaban verle mostrar sus mejores pasos de baile.

Puntos clave

  • Junkanoo nació hace más de un siglo y originariamente era como celebraban los esclavos los tres días libres que tenían por Navidad.
  • Carlos III intentanba seguir los pasos absolutamente integrado en la fiesta.
  • Durante su visita a Nassau, el Rey a la par recorrió el mercado que se despliega en la plaza del Parlamento, donde aprovechó para charlar animadamente con los vendedores locales y conocer los productos típicos de la isla.
  • No solamente, se paró ante los puestos de frutas y verduras, igualmente se acercó a uno de comida callejera donde pudo admirar alguno de los platos típicos de la antigua colonia británica.
  • Uno de los momentos más simpáticos de la visita llegó cuando Carlos III recorrió una academia de boxeo de Nassau.
  • Allí, mientras veía a los jóvenes entrenar conoció a Sanai Miller, de 12 años, y a su entrenador Jermaine Gibson, que le recibieron con sendas camisetas con su imagen representado como un auténtico campeón de boxeo.

Los antecedentes

El Rey no pudo reprimir una carcajada al verse reflejado como un boxeador de pro. Además, Jermaine había confeccionado la noche anterior otra para él, un regalo que recibió encantado. Qué generoso", dijo Carlos III, que siempre domina como nadie las distancias cortas.

En conversación con la prensa, el entrenador contó que a la par le había dicho que la camiseta estaba realmente bien. En la isla bahameña de Eleuthera, Carlos III rememoró sus viajes a la zona en la década de los 70 que fue, asimismo, uno de los destinos de su luna de miel con Diana de Gales en 1981. Allí, se interesó especialmente por los cambios en el ecosistema y los efectos del cambio climático, una de las principales preocupaciones del monarca.

Para culminar su visita, plantó un árbol platanero en el parque Nacional de New Providence que se espera que tarde unos 20 años en crecer. Si aún sigo vivo, espero verlo", aseguro el Rey. No ha faltado tampoco una visita a la base Coral Harbour donde pasó revista a las tropas de la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas.