Así es su versión del caldo de moda que todos hacen para cuidar las articulaciones y la piel. Es una comida bastante económica porque a la postre son huesos y unas poquitas verduras" , explica Pilar, que añade que este caldo "es fácil, es nutritivo... que nos cuidemos por fuera está bien pero si no nos cuidados por dentro no conseguimos nada", añade. El caldo de huesos de Pilar Rubio arranca en el horno, con los huesos bien dorados, y termina nueve horas después, cuando el colágeno ha pasado al caldo y, al enfriarse, le da esa textura gelatinosa que tanto celebra la animadora, que respalda esta receta de cuchara como una forma sabrosa de aprovechar cortes y huesos.
Lo que se sabe hasta ahora
- Su selección combina huesos de ternera con tuétano, rodillas y articulaciones; carcasas de pollo, manitas de cerdo, un codillo y un trozo de hueso de jamón.
- Para el fondo vegetal, añade apio, ajo y laurel, asimismo de otras verduras.
- No da cantidades exactas, así que la proporción dependerá del tamaño de la olla y de cuánto caldo se quiera preparar.
- El primer paso es colocar los huesos en una bandeja y tostarlos en el horno a 200 ºC durante unos 30 o 40 minutos, hasta que estén dorados.
- Cuando falten unos diez minutos, se incorporan las verduras para que igualmente se tuesten y aporten más sabor.
- Después, todo va a una olla con agua.
En detalle
Rubio añade una cucharadita de vinagre de manzana, sal sin pasarse y un poco de pimienta. A partir de ahí, paciencia: el caldo debe cocer a fuego lento durante unas nueve horas. Una vez listo, se deja enfriar y se cuela poco a poco.
Al reposar, la grasa queda arriba y la gelatina abajo; basta con calentarlo para servirlo. Pilar Rubio lo termina con un poco de hierbabuena y reserva el codillo para comerlo aparte. El tuétano igualmente tiene su momento aparte: sobre una rebanada de pan, como si fuera mantequilla, es uno de sus bocados favoritos, sugiere.
La animadora destaca de este caldo que el colágeno, los aminoácidos y los minerales. La gelatina que aparece al enfriarse da fe de una cocción larga y de los componentes extraídos de los huesos; el resultado concreto dependerá de los ingredientes y de cómo se prepare. Lo que sí queda claro es que el horno al principio y el fuego bajo después son los dos gestos que construyen su sabor.
«Está buenísimo y vas a saca un montón de aminoácidos, colágeno y minerales»

