Lo primero que tenemos que entender es que no todas las ojeras son iguales. Podemos encontrarnos con ojeras pigmentadas, vasculares, hundidas por nuestra propia anatomía o incluso con una combinación de varios factores. Y esto cambia completamente lo que podemos conseguir con un cosmético", explica Jenifer en primer lugar.
Los datos duros del caso
- Para ella, uno de los errores más habituales es comprar un producto que promete eliminar las ojeras sin haber identificado previamente qué las está provocando.
- Si tenemos una ojera hundida por una cuestión anatómica, por mucho que utilicemos unos parches maravillosos, no vamos a recuperar ese volumen.
- Y lo mismo ocurre con las bolsas: no es igual una acumulación de líquidos que una protrusión de grasa.
- Podemos mejorar temporalmente su aspecto en determinados casos, pero no solucionar todos los problemas de la misma manera", recalca la especialista.
- La composición debe ser el primer criterio de elección, siempre teniendo en cuenta las necesidades del contorno y la tolerancia de la piel.
- Así, nuestra facialista distingue: Aunque los más conocidos suelen utilizarse durante 15 o 20 minutos, existen parches diseñados para permanecer 30 minutos, varias horas e incluso durante toda la noche.
Para entender la historia
La explicación es sencilla: hay distintos materiales, formulaciones y sistemas de liberación de ingredientes. Por eso, lo más recomendable es leer atentamente las recomendaciones del fabricante. Por otro lado, nuestra especialista rememora que mantener un parche durante más tiempo no garantiza mejores resultados: "No porque un parche pueda permanecer media hora sobre la piel significa que, si lo dejamos tres horas, vamos a conseguir tres veces más resultados.
Los tiempos de aplicación igualmente forman parte de cómo se ha diseñado el producto". Muchas veces nos fijamos únicamente en qué ingredientes contiene un producto, cuando a la par deberíamos prestar atención a cómo están formulados y cuál es su sistema de liberación. Aunque los parches nocturnos están ganando popularidad, Jenifer Alonso reconoce que no son su primera elección, especialmente en personas con manía a desarrollar bolsas por acumulación de líquidos.
Personalmente, no suelo recomendar dormir con parches, sobre todo cuando tenemos un contorno con corriente a la retención de líquidos. Durante la noche permanecemos muchas horas tumbados, disminuye el parpadeo y la propia posición favorece que determinadas personas se despierten con la zona periocular más hinchada". Esto no significa que durante el sueño se detenga el drenaje linfático ni que el peso de un parche convencional provoque necesariamente una mayor retención de líquidos.
Elementos adicionales
Lo que me planteo es si realmente necesitamos mantener un producto oclusivo durante tantas horas sobre una zona que ya presenta manía a hincharse. En estos casos prefiero reservar los parches descongestivos para la mañana, cuando podemos aprovechar el efecto refrescante y mejorar temporalmente el aspecto del contorno". La especialista a la par hace una distinción importante: algunos parches de microagujas están específicamente diseñados para aplicaciones prolongadas e incluso nocturnas. Por tanto, no todos deben valorarse con el mismo criterio. Según explica Alonso, esta tecnología resulta especialmente interesante porque aborda una de las grandes dificultades de la cosmética: conseguir que determinados ingredientes alcancen las capas cutáneas donde se pretende que actúen. Algunos estudios clínicos han observado mejoras en las líneas de expresión de la región periocular mediante el uso.
«Antes de preguntarnos cuáles son los mejores parches para las ojeras, deberíamos preguntarnos qué tipo de ojera tenemos»

