Ahora se encuentra al frente de un grupo cada vez mayor de lo que la industria denomina modelos ‘generacionales’: mujeres que aportan a la pasarela cualidades que solo se adquieren con la edad –serenidad, experiencia, autoridad– y que en consecuencia confieren cierta aura a las prendas, una veteranía que las hace. No si Effrim-Botchey tiene algo que decir al respecto. Esto no se puede deshacer” , afirma.
Claves de la historia
- Mi mensaje es que es posible empezar de cero a los 50, que aún puedes perseguir tus sueños, y aunque requiere valor y salir de tu zona de confort, te sientes súper viva cuando los haces realidad.
- Crecí en Lewisham, la ciudad natal de Lee McQueen, y siempre me he vestido siguiendo mi instinto.
- Por mucho que siga la moda, suelo decirme: 'Vale, bueno, les gusta esto… pero esta es mi versión”.
- Si me pongo una camisa, probablemente me la abroche de forma diferente a los demás.
- Siempre he elegido ropa que vaya en sintonía con mi personalidad.
- Me gusta encontrar prendas que nadie más tiene, y las llevo puestas durante mucho tiempo, así que acabo creando un vínculo con ellas.
De dónde viene la noticia
Todavía guardo como un tesoro un abrigo de Giorgio Armani que compré cuando tenía 20 años. Me ha acompañado a lo largo de mi vida y siento que, cuando me lo pongo, llevo puesto mi pasado y mi futuro. Me hace sentir muy a gusto por dentro”.
Era en los años 80, tenía 19 años y me dirigía con mis amigos a la tienda de Levi’s que había a la postre de King’s Road. Recuerdo que todas llevábamos vaqueros rotos y que nos estábamos riendo a carcajadas por algo, y al otro lado de la calle había un grupo de gente del mundo de la moda, uno de los cuales vino corriendo hacia mí y me dijo: “¡¿Eres modelo?!”. Fue extraño porque, aunque mucha gente me había dicho que debería ser modelo, nunca me lo había tomado en serio.
Solo llevaba un par de días de contrato en la agencia Ziggi Golding. El hombre me dijo que le dijera a Ziggi que Mario Testino vendría a verme para un trabajo. Me seleccionaron y, poco después, volé a Ámsterdam para hacer una sesión con él.
El desarrollo de la historia
Trabajé como modelo, sobre todo para marcas más pequeñas, hasta los 28 años, desfilando, haciendo sesiones fotográficas, visitando showrooms … todo lo habitual. En 1990, formé parte de la ceremonia de inauguración del Mundial, trabajando con Valentino, Gianfranco Ferré y Missoni, lo cual fue genial, porque mis tías de Ghana e Irlanda (mi madre era irlandesa y mi padre, ghanés) pudieron verme al mismo tiempo. Empecé a pensar en dejarlo cuando tenía 25 años porque me sentía demasiado mayor. En aquella época, solo querían modelos de 24 años o menos, y eso no me sentaba nada bien, así que pasé página”. Me fui a Italia por un trabajo un par de días, conocí a un hombre y acabé quedándome allí para siempre. Vivíamos en el campo, a las afueras de Milán, aunque a la postre nos separamos, y en ese momento pensé: ‘¿Y ahora qué voy a hacer?’. Acabé mudándome a Milán y viví allí 12 años, y luego.
«Mi mensaje es que es posible empezar de cero a los 50, que aún puedes perseguir tus sueños»

