Con sus estampados tan llamativos, motivos florales y apariencia de pieza antigua, estas creaciones recuperan el encanto de los textiles decorativos para trasladarlo al terreno de la moda. Su estética rememora a los tapices clásicos, los tejidos de los salones europeos y las tapicerías de mueble s que parecen conservar historias de otras épocas. Sin embargo, lejos de quedarse ancladas en el pasado, estas chaquetas encuentran su lugar en los armarios contemporáneos de las europeas que mejor visten; allí conviven con vaqueros rectos, pantalones de sastre y prendas de líneas depuradas que se elevan al instante con su presencia.
Los datos duros del caso
- La clave de su atractivo está precisamente en el contraste.
- Frente a la sobriedad de los básicos, sus dibujos complejos, relieves y combinaciones cromáticas aportan una riqueza visual que transforma cualquier conjunto.
- Una chaqueta con motivos vegetales, flores o patrones ornamentales puede convertirse en el centro de un conjunto sin necesidad de recurrir a demasiados accesorios.
- Para entender el atractivo de esta corriente hay que viajar hasta los siglos XVII y XVIII, cuando los tejidos ornamentales eran símbolo de lujo y distinción en las cortes europeas.
- Las sedas labradas y los brocados, especialmente producidos en Francia, destacaban por sus complejos motivos florales y vegetales, así como por la riqueza de sus materiales.
- Aunque tapices y brocados son técnicas diferentes, ambos comparten esa estética decorativa que hoy inspira a los diseñadores.
Para entender la historia
Siglos después, aquellos códigos abandonan los interiores clásicos para conquistar las prendas de vestir. Las chaquetas actuales reinterpretan ese universo mediante siluetas contemporáneas, demostrando que la inspiración inédita puede convivir con un armario moderno. Más allá del estampado, la clave de estas chaquetas reside en su textura.
El jacquard y el brocado permiten crear dibujos elaborados mediante el propio tejido, aportando profundidad y riqueza visual. El primero debe su nombre a Joseph Marie Jacquard, cuyo sistema para los telares, desarrollado a comienzos del siglo XIX, facilitó la elaboración de diseños complejos. Flores, motivos vegetales y composiciones ornamentales convierten estas prendas en pequeñas piezas de artesanía visual.
El resultado es u na chaqueta que destaca tanto por su silueta como por los detall es de su superficie. La recuperación de los tejidos suntuosos igualmente encuentra su espacio en las líneas contemporáneas. Para los meses de Otoño/Invierno 2026-2027, hemos tenido propuestas de brocado de firmas como Dior, Conner Ives y Kim Shui.
Elementos adicionales
Una muestra de interés por las prendas con dibujos elaborados y acabados que reclaman protagonismo. La manía conecta con una forma de vestir en la que una sola pieza basta para transformar un conjunto. El contraste es fundamental: una chaqueta que rememora a los textiles antiguos adquiere una lectura mucho más actual cuando se combina con prendas sencillas y accesorios discretos. La mejor manera de incorporar esta manía es dejar que la chaqueta sea la protagonista. Para el día a día, unos vaqueros rectos, una camisa blanca y unos mocasines equilibran su carácter ornamental. En una versión más elegante, los pantalones negros de sastre y unas bailarinas de tacón ancho crean un conjunto elegante sin restarle importancia al tejido. Las versiones cortas y estructuradas aportan un aire retro, mientras que los modelos más amplios resultan ideales para estilismos relajados. En cuanto.

