Y, sin embargo, hay una dirección que permanece en su agenda desde hace más de veinte años: Jarandilla de la Vera. En este pueblo cacereño compró una finca de 32 hectáreas hace más de 20 años y desde entonces El Sueño de los Parrales es su refugio, el lugar donde ha celebrado algunos de los momentos más importantes de su vida privada. En este rincón extremeño tuvo lugar en 2012 su matrimonio con Raquel Perera y el bautizo de su hija Alma.

Lo esencial, en breve

  • En 2017, Alejandro Sanz inauguró las puertas de la finca a los participantes de MasterChef Celebrity.
  • Dos años después volvió a abrir sus puertas para algo muy distinto: ensayar con su banda antes de arrancar la gira de El Disco.
  • Y en 2025 volvió a ser punto de encuentro familiar con la Primera Comunión de dos de sus hijos pequeños.
  • En un entorno de bosques y huertos, con la sierra de Gredos como telón de fondo, El Sueño de los Parrales nació de la unión de varios antiguos secaderos de tabaco y se encuentra muy cerca de la garganta Jaranda.
  • Durante años, funcionó casi como una explotación rural, con huerto ecológico, olivos, higueras, castaños, gallinas, gallos, capones y caballos.
  • Hubo incluso una etapa en la que Sanz comercializaba productos cultivados allí, desde aceite a mermeladas, bajo la marca Sombra por Alejandro Sanz.

El contexto

El intérprete ha hablado en más de una ocasión de su vínculo con este rincón extremeño, donde a la par viven sus tíos Manuel y Pepa. En 2025 recibió el Escobón de Oro, un reconocimiento del municipio a quienes contribuyen a difundir su nombre y su fiesta más emblemática, Los Escobazos, declarada de interés turístico nacional y celebrada cada 7 de diciembre. Esa noche, los vecinos recorren el pueblo con grandes escobones encendidos, entre hogueras, coplas y la procesión de la Inmaculada Concepción.

Sanz no pudo asistir a la entrega, pero envió un mensaje en el que hablaba de Jarandilla como “un remanso de paz" donde tiene "un montón de amigos” y aseguraba que quería mucho a sus vecinos. Para entender el flechazo del intérprete por este entorno, hay que acercarse a Jarandilla y dejarse envolver por ese paisaje de gargantas de agua, robledales, castaños, huertos, olivos y arquitectura tradicional del norte de Cáceres. Pero la comarca no solo seduce por su naturaleza, igualmente atesora un importante legado inédito.

Buena muestra de ello es el castillo-palacio de los condes de Oropesa, convertido hoy en Parador. Aquí pasó unos meses Carlos V después de abdicar, antes de trasladarse definitivamente al cercano monasterio de Yuste. Hoy, sus torres, murallas y patio de armas forman parte de un alojamiento en el que aún se respira su pasado imperial.

La nota completa

Más allá del castillo, Jarandilla conserva rincones que hablan de su pasado, desde la iglesia-fortaleza de Santa María de la Torre, asentada sobre la roca, hasta la Casa de Don Luis de Quijada, vinculada a la educación de don Juan de Austria. El recorrido lo completan la antigua picota, el convento de San Francisco y el Arco Árabe. Dice Alejandro Sanz que “en Jarandilla se compone bastante bien y se come bastante mejor”. La gastronomía es otra razón para acercarse a la Vera, con una cocina ligada al producto local y al reconocido pimentón que ha dado notoriedad a la comarca. En el restaurante del Parador se degustan platos tradicionales, como las patatas revolconas con torreznos, las migas extremeñas o la caldereta de cabrito. Entre las alternativas más actuales están Al Norte (alnortejarandilla.com), que combina sabores y técnicas de distintas cocinas del mundo; Veratus.

«en Jarandilla se compone bastante bien y se come bastante mejor»