Como explica Anna Barba, "consiste en aplicar pequeñas cantidades de los distintos productos, como corrector, colorete, bronceador, iluminador… directamente en las zonas donde queremos utilizarlos, sin difuminar cada uno por separado. Una vez colocados todos, se difuminan para que los colores se integren entre sí y con la piel. Un maquillaje más ligero y natural, que evita las capas y capas de producto.

Puntos clave

  • Hace tiempo que los maquillajes muy cubrientes dejaron de ser la única opción.
  • Ahora preferimos que se vea nuestra piel, con su textura y sus imperfecciones, pero con un toque de color y de luz que nos dé mejor cara.
  • Nuria Aluart lo resume muy bien, "cada vez buscamos una relación más natural con el maquillaje.
  • Queremos vernos favorecidas, pero sin sentir que llevamos una máscara o que necesitamos dedicar mucho tiempo a conseguir un buen resultado.
  • Y añade que "el maquillaje ya no se entiende únicamente como una herramienta para transformar el rostro, sino como una forma de potenciar aquello que nos gusta de él.
  • Además, tiene mucho que ver con la comodidad.

Los antecedentes

Este es uno de los puntos más importantes. No hace falta cubrir toda la cara ni poner la misma cantidad de producto en todas partes. De hecho, cuanto más precisas seamos, más natural quedará.

Anna Barba lo explica con el ejemplo de las ojeras, "no tenemos la misma intensidad de oscuridad en toda la ojera, así que la clave es concentrar la cobertura en los puntos más pigmentados, difuminar bien y dejar el resto de la piel prácticamente sin cubrir". Con el colorete y el bronceador pasa algo parecido. Lo ideal es poner el pigmento justo donde queremos el efecto y difuminarlo hacia fuera, bajando la intensidad poco a poco.

Así el color no queda demasiado marcado. Uno de los miedos más comunes al probar esta técnica es que, al poner varios productos antes de difuminarlos, se mezclen demasiado o dejen marcas. Por eso conviene cuidar cómo los trabajamos.

Todo lo que se ha revelado

Nuria Aluart insiste en que "el secreto está en el difuminado y en trabajar con pequeñas cantidades". También recomienda usar las herramientas adecuadas y tener cuidado con los movimientos, "movimientos suaves, sin arrastrar demasiado el maquillaje que ya hemos aplicado". Aquí no hay que tener prisa, mejor ir poco a poco y ver cómo se integran las texturas antes de seguir. Las texturas más adecuadas para un acabado ligero ¿Mejor en crema, líquido o polvo? No hay una única respuesta, aunque algunas texturas lo ponen más fácil. Las fórmulas fluidas y cremosas suelen ser muy cómodas si buscamos un maquillaje ligero y fácil de difuminar. Anna Barba explica que "las texturas fluidas y cremosas suelen facilitar una aplicación ligera y un difuminado progresivo, pero no descartaría los polvos si tienen una textura fina y se integran bien". Para ella, lo importante es fijarse en cómo se extiende.

«Queremos vernos favorecidas, pero sin sentir que llevamos una máscara o que necesitamos dedicar mucho tiempo»