Ambas nos han contado qué le ocurre a la piel cuando bajan las temperaturas, qué ingredientes merece la pena buscar y cuáles son esos errores que cometemos, sin darnos cuenta, pueden acentuar la sequedad. Seguro que has notado que, cuando bajan las temperaturas, la piel no está exactamente igual que en verano. Puede sentirse más tirante, perder luminosidad e incluso presentar pequeñas zonas ásperas.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Rocío del Barrio explica que el frío provoca vasoconstricción, lo que reduce el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno y nutrientes, mientras que el aire frío y la calefacción favorecen la pérdida de agua.
  • A todo esto se suma el cambio brusco de estación que señala la doctora Rita Sêco: "La piel pasa de una fase de calor, sol y sal a una rápida transición hacia el frío, el viento y el aire seco, sin haber tenido tiempo de adaptarse.
  • El resultado es u na barrera cutánea más vulnerable y una piel que necesita atención.
  • Piel seca o deshidratada, la diferencia que debes conocer No, tener la piel seca y tenerla deshidratada no es exactamente lo mismo, aunque a veces resulte difícil distinguirlas.
  • Rocío del Barrio explica que la piel seca es un tipo de piel que produce menos lípidos y suele tener los poros casi invisibles, una textura áspera y poca manía al acné.
  • La deshidratación, en cambio, puede aparecer en cualquier tipo de piel, incluso en las grasas.

En detalle

La doctora Rita Sêco apunta que suele manifestarse con tirantez, falta de luminosidad, textura irregular y líneas de expresión más marcadas. Por eso, tener brillos en la zona T no significa que la piel no necesite agua, y c onviene tener clara esta diferencia antes de elegir los cosméticos. El paso a paso de una rutina facial para el frío La clave está en elegir bien cada paso y, sobre todo, en no olvidarse de la barrera cutánea.

Rocío del Barrio recomienda empezar por una limpieza suave, tanto por la mañana como por la noche, continuar con un sérum con activos como la vitamina C formulado en una base hidratante y aplicar después una crema rica en lípidos. El protector solar SPF 50+ a la par debe tener su sitio en la rutina de día. Por la noche, la experta aconseja realizar una doble limpieza con un bálsamo, aceite o manteca desmaquillante y seguir con un limpiador suave.

El tratamiento posterior dependerá de lo que necesite cada piel, ya sean manchas, arrugas, flacidez o falta de luminosidad. Esa crema ligera que te acompañaba durante los meses de calor puede no ser suficiente cuando llega el invierno. Al menos, eso es lo que explica Rocío del Barrio, que recomienda apostar por texturas más untuosas y con una mayor proporción de lípidos para proteger la piel de las agresiones climáticas y evitar que pierda agua.

La historia en profundidad

La doctora Rita Sêco igualmente aconseja recurrir a cremas hidratantes más ricas, preferiblemente con ceramidas, que ayuden a reforzar la barrera cutánea. Los errores que pueden estar empeorando la sequedad A veces, con la intención de cuidar mejor la piel, terminamos haciendo justo lo contrario. Ducharse con agua demasiado caliente, utilizar limpiadores agresivos o abusar de la exfoliación son algunos de los errores que destaca Rocío del Barrio. Los exfoliantes físicos pueden dañar una piel que ya está fragilizada y utilizar ácidos con demasiada frecuencia o en concentraciones elevadas igualmente puede perjudicar su barrera protectora. Rita Sêco pone el foco en otro hábito bastante común: mantener la misma rutina del verano o añadir demasiados activos cuando la piel pierde luminosidad. Una piel apagada suele necesitar menos principios activos y más reparación", advierte.

«Una piel apagada suele necesitar menos principios activos y más reparación»