La dermatóloga rememora que " el NAD+ participa en procesos clave como la producción de energía en las mitocondrias, la reparación del ADN y la activación de las sirtuinas (proteínas relacionadas con la longevidad celular). Además, nos cuenta que la radiación ultravioleta y el estrés oxidativo consumen NAD+, así que la piel expuesta lo agota más rápido. Dicho esto, para ella es importante separar el interés científico, que es real, de la promesa comercial, que a veces va bastante más rápido que la evidencia.
Lo esencial, en breve
- Es una relación indirecta", confirma la doctora.
- El NAD+ no fabrica colágeno ni elastina.
- Lo que hace es mantener en buen estado a las células que los producen, los fibroblastos.
- Un fibroblasto con buena energía y capacidad de reparación trabaja mejor; uno agotado produce menos y de peor calidad.
- Además, a través de las sirtuinas, el NAD+ ayuda a modular la inflamación y la actividad de las enzimas que degradan el colágeno", explica.
- Por eso, más que un activo "productor" de colágeno, la doctora Maroñas lo entiende como un activo que cuida el entorno en el que ese colágeno se fabrica.
El contexto
Le preguntamos a la dermatóloga si son más efectivos los cosméticos con NAD+ que una crema que sencillamente reza "antiedad". Lo primero que nos confirma es que "actúan en otro nivel", que no es lo mismo que hacer más. Una crema antiedad clásica trabaja sobre todo en la superficie.
Los cosméticos orientados al NAD+ intentan actuar sobre la energía y la capacidad de reparación de la célula ", distingue la experta. Pero la doctora hace referencia a un dato importante: " la molécula de NAD+ como tal penetra mal en la piel, por esa razón la mayoría de fórmulas utilizan precursores. El más estudiado, curiosamente, es la niacinamida, que lleva años en muchas cremas "tradicionales" y tiene una evidencia sólida.
Señala que otros precursores son más novedosos y todavía tienen menos respaldo en aplicación tópica. Los cosméticos NAD+ sí pueden aportar algo, pero no sustituyen actualmente a los pilares que sabemos que funcionan: fotoprotección diaria y, cuando hace falta, tratamientos dermatológicos que estimulan la producción del colágeno directamente en las capas profundas de la piel. El reclamo cosmético ha cambiado y hemos dejado de perseguir un efecto milagro que elimine las arrugas y líneas de expresión para por fin actuar sobre los mecanismos del envejecimiento.
La nota completa
Según la doctora esto tiene que ver con que "hemos entendido que la arruga es la consecuencia, no el origen". Durante años la cosmética trabajó sobre el resultado visible; hoy sabemos que mucho antes de que aparezca una arruga ha habido pérdida de energía celular, daño acumulado en el ADN, inflamación crónica de bajo grado y degradación del colágeno", reflexiona la doctora. Para ella, en definitiva, "actuar de forma preventiva sobre estos mecanismos tiene mucho más sentido tanto en términos de longevidad como de salud cutánea. Hay que intentar no tener que llegar a corregi r, sino mantener el sistema operativo de la piel funcionando bien durante más tiempo". © ¡HOLA!
«Hemos entendido por fin que la arruga es la consecuencia, no el origen»

