Su historia empieza en Inglaterra y termina en A Coruña, pero tiene paradas en Madrid, en El Puerto de Santa María o en Valencia, donde nació ella y donde se casaron. Queríamos casarnos desde que nos conocimos, por lo que después de vivir mucho tiempo en diferentes ciudades y muchas etapas, lo vivimos con muchísima alegría y emoción. Era nuestro sueño ", confiesa la novia.

Lo esencial, en breve

  • Después de nueve años juntos, una relación preciosa, una mudanza por amor y de consolidar su historia en Galicia, donde Candela trabaja como asesor de imagen en Zara Kids, se casaron.
  • La ceremonia tuvo lugar el 6 de junio de 2026.
  • La iglesia elegida fue la de San Juan de la Cruz (Valencia) y la festividad fue en la masía San Antonio de Padua, a pocos kilómetros de la ciudad.
  • Nos gustaba mezclar lo solemne de una Iglesia barroca a pasar a una cena relajada y mediterránea", añade.
  • De hecho, el concepto de encuentro veraniega era el mood que marcó toda la velada, desde el cóctel al baile pasando, por supuesto, por la decoración.
  • Queríamos recrear la sensación de una gran cena de verano en una casa familiar mediterránea, iluminada por velas y celebrada bajo los olivos", explica Candela.

El contexto

La decoración era una de las partes que más ilusión me hacía. Me encantan las flores y en general crear mundos, así que disfruté muchísimo imaginando cómo iba a ser todo. Para la iglesia me imaginaba una selva encantada y las chicas de La Tartana crearon un pasillo de flores blancas que parecían flotar.

También utilizamos colchas antiguas de mi abuela para vestir reclinatorios y bancos", nos cuenta Candela. En la masía seguimos con el hilo conductor de las colchas. Todo el cóctel giraba alrededor de una mesa con manteles antiguos y candelabros gigantes.

Los centros de mesa eran completamente distintos entre sí: composiciones salvajes, asimétricas y flores que salían disparadas en tonos fresa, granate, morado y rosa. Había muchísimos claveles, un guiño a las raíces gaditanas de mi marido, mezclados con peonías y otras flores de temporada", explica. Las flores, una obsesión de la novia, dieron lugar a uno de los rincones más especiales y apreciados por los invitados.

La nota completa

Candela decidió montar un " flower corner " donde podían coger flores y llevárselas consigo. Esa "actividad" para los invitados tuvo un efecto muy romántico y visual en la matrimonio, pues todo -desde mesas a peinados pasando por bolsillos de trajes- se llenó de arreglos florales. La propia novia se colocó un clavel en su moño. Para la organización del evento, Candela contó con la inestimable ayuda de su madre. Fue la mejor wedding planner del mundo", dice agradecida. Las colchas que decoraban la masía y la iglesia igualmente tuvieron mucha presencia en el conjunto nupcial de Candela. Me hacía mucha ilusión poder llevar tejidos que mi abuela coleccionó durante muchos años y que estaban guardados en muchos cajones mi casa… Algunos son de finales del siglo XIX. Poder llevar un pedazo de ella era algo mágico y emocionante", afirma. Para ello recurrió al talento de la diseñadora Mónica.

«donde podían coger flores y llevárselas consigo. Esa»