Para él, "ese marrón equilibra el rosa y evita que el maquillaje resulte demasiado dulce. La misma familia de rosa en labios y mejillas da coherencia al conjunto. La piel conserva luz natural (que ayuda a que el rubor parezca salir de dentro) y el semirrecogido despeja la cara para que el color del pómulo se vea mejor.
Los hechos principales
- Anna Barba, ingeniera química, maquilladora y cofundadora de Double S Beauty, se fija en el tono y el subtono de la piel, asimismo del contraste con el pelo y los ojos.
- Estos rasgos le sirven de referencia para elegir la gama de rosas del maquillaje.
- Cuando buscamos aportar vitalidad, propone probar matices con algo de calidez.
- Con los años, Sámchez igualmente anima a disfrutar del color: "Suelo recomendar rosas con algo más de vida, pero en texturas ligeras.
- Como orientación para escoger esa familia de color, el maquillador propone rosas melocotón para las pieles cálidas, frambuesas o malvas para las frías y un rosa viejo intermedio para las neutras.
- En las pieles con rojeces se inclina por matices beige o melocotón y una corrección localizada que unifique el tono.
Marco de la historia
En los labios podemos afinar un poco más. Sámchez nos propone partir del color natural de la boca para encontrar el labial. Para versionar el de Nuria, Barba probaría "un rosa algo más cálido, ligeramente más oscuro", en sintonía con la calidez que percibe en su piel y su pelo.
Según la experta, un contraste más marcado entre piel, pelo y ojos permite jugar con tonos más profundos. Sámchez igualmente nos rememora que aclararnos el pelo o dejar ver las canas puede cambiar el rosa que nos favorece. Por eso cualquier cambio de coloración es un buen momento para volver a probar nuestra barra habitual y descubrir otros matices.
Para llevar ese rosa a las mejillas, Barba nos recomienda un colorete que permita sumar color poco a poco. La intensidad se decide mientras lo trabajamos, a base de capas finas. En pieles secas o maduras prefiere las texturas cremosas, aunque igualmente contempla polvos muy finos.
Detalles adicionales
Sámchez suma el formato líquido, que se funde con la piel. Los dos empiezan en la parte alta del pómulo. Barba dibujaría una diagonal suave hacia fuera para elevar la expresión, con el color concentrado en la mejilla. Sámchez prolongaría el difuminado hacia la sien. Para integrarlo, propone los dedos o una esponja húmeda, a toquecitos y con la hidratante ya absorbida. Sámchez propone escoger un acabado satinado que aporte luz suave. Barba prefiere un brillo discreto y aconseja mantener el colorete fuera de la zona de la ojera cuando presenta líneas o textura visible. Para conservar ese aspecto fresco, Sámchez reserva los polvos de fijación para las zonas que los necesitan y deja libre de ellos el colorete. Los dos expertos aconsejan hidratar los labios antes de maquillarlos y retirar el exceso cuando llegue el momento de aplicar el color, para favorecer su adherencia.
«Probaría con un pintalabios rosa algo más cálido y oscuro, en sintonía con la piel y el cabello»

