Esta velada posee un profundo significado institucional para la heredera al trono, quien forma parte de este órgano asesor —el máximo tribunal administrativo de los Países Bajos— y de su División Consultiva desde su decimoctavo cumpleaños. Su asistencia a estas reuniones, en las que igualmente toma parte la reina Máxima sin derecho a voto, es una pieza clave en su preparación como futura jefa de Estado, permitiéndole adquirir sólidos conocimientos en legislación y derecho constitucional, de ahí que el conjunto elegido por la heredera para la ocasión. Su madre, la reina Máxima de Holanda ha vuelto a demostrar su maestría a la hora de reciclar prendas de su vestidor apostando por un vestido rojo rubí firmado por Claes Iversen, uno de sus modistos de cabecera para eventos de largo.
Los datos duros del caso
- Se trata de un diseño de escote asimétrico que deja su hombro izquierdo al descubierto, extraído de la pasarela de 2018, año en el que la reina lo presentó durante un banquete en el mes de noviembre.
- Aunque solo lo ha lucido en tres actos públicos, en esta oportunidad ha decidido aplicar un ingenioso e inesperado truco de estilo que, con poco, le da un giro de 180 grados al conjunto: ha llevado del revés el cinturón ancho con gran.
- De esta forma, lo transforma visualmente en un elegante fajín liso que se ajusta a su torso y enmarca su silueta a la perfección.
- Fiel a su estilo, la mujer del monarca neerlandés ha roto la sobriedad del conjunto monocromático con complementos muy llamativos.
- En su mano ha llevado el que parece ser su clutch favorito de la temporada, el modelo Lush Earthtones de la línea Grounded de Sarah's Bag, el cual ha utilizado hasta tres veces desde el verano.
- Esta compacta minaudière de cierre facetado destaca por una intrincada superficie tridimensional que superpone texturas en tonos oro, ámbar, verde y bronce, evocando la profundidad de los paisajes naturales.
Para entender la historia
El broche final (nunca mejor dicho) lo ha puesto una gran pieza de diamantes prendida en la zona derecha del escote; una joya con gran valor inédito, ya que es la parte superior del broche de diamantes y perlas que perteneció a la reina Sofía de los Países Bajos, primera esposa de Guillermo III. La gran protagonista de la jornada, con todo, era su hija Amalia, quien ha acaparado todos los focos combinando lujo y moda asequible con un vestido largo y fluido en un llamativo tono verde pistacho de Mango. La prenda, confeccionada en Portugal y valorada en 200 euros, forma parte de la línea Capsule, elaborada con materiales de primera calidad.
Su diseño de acabado satinado brillante presenta un elegante cuello envolvente estilo fular, que cae formando una majestuosa capa transparente por su espalda. Para ceder importancia a la parte superior del conjunto, que contiene tantos detalles, la joven princesa ha decidido recoger su cabellera, que habitualmente lleva larga y suelta, en una trenza ladeada más bohemia. En el apartado de las joyas, ha sorprendido al prescindir de alhajas de gran valor.
La heredera ha reciclado los grandes pendientes colgantes alargados de ónix negro que se puso en octubre de 2025 para el concierto de ceremonia por el 750.º conmemoración de Ámsterdam, y ha rematado el estilismo con varios anillos, un brazalete dorado y complementos de primer nivel: unos afilados tacones slingback negros y un nuevo bolso de mano rígido de la firma Liffner. Este último diseño, de 425 euros, está realizado en piel de cocodrilo e incluye un cierre metálico dorado inspirado en la forma de un mandala. © ¡HOLA!

