En belleza esto ha supuesto una auténtica revolución, la cosmética y los tratamientos de estética ya no se orientan a borrar las arrugas, sino a preservar esa longevidad.Según la doctora Almudena Nuño, dermatóloga del GEDET. Una piel longeva no es necesariamente una piel sin arrugas: es una piel sana, resistente y capaz de acompañarnos durante muchos años. La experta hace hincapié en la necesidad de cuidarse por fuera y por dentro, ya que ambos aspectos tienen repercusión tanto en el interior del organismo, como en el exterior, la piel.

Claves de la historia

  • Uno de los cambios más importantes en el sector de la belleza ha sido el paso del antiaging a lo que se ha llamado 'wellaging' y que según Nuño consiste.
  • No se trata de luchar contra el paso del tiempo, sino de conseguir que nuestra piel envejezca de la mejor manera posible.
  • Y esto implica personalizar mucho más los tratamientos.
  • No todas las pieles necesitan lo mismo ni debemos tratar una piel de 40 años como si tuviera que parecer una de 25.
  • Además la prevención ocupa un lugar clave en esto».La prevención, clave para la longevidad cutáneaLa doctora Inés Escandell mantiene que precisamente en eso se basa la longevidad, en la prevención.
  • Desde la juventud precoz es importante adoptar hábitos de cuidado de la piel básicos, como la limpieza o la protección solar, y a medida que nuestra piel va mostrando los efectos del paso del tiempo, podemos añadir tratamientos más o menos.

De dónde viene la noticia

Pero por supuesto, manteniendo unos hábitos saludables ».El envejecimiento de la piel es fruto de diversos factores, igualmente de la genética. En los últimos años los expertos hablan de que el exposoma (factores no genéticos a los que una persona está sometida desde su nacimiento) es el principal responsable, y así lo mantiene la doctora Escandell: «la exposición a la radiación solar es el más relevante para la aceleración del envejecimiento cutáneo, pero hay otros muy importantes, como la contaminación, el consumo de alimentos ultraprocesados, una dieta baja en alimentos frescos, el consumo de tabaco, de alcohol y el sedentarismo».Los tratamientos en casa y en la clínica de estética.

La constancia es mucho más importante que tener diez productos en el cuarto de baño».No hay ningún tratamiento estrella para preservar la longevidad cutánea, la clave está en la personalización y la combinación de protocolos. En este sentido cada vez se habla más de la medicina estética regenerativa, y de tratamientos que buscan mejorar la calidad de la piel, más que borrar una arruga. La doctora Escandell señala, junto a la prevención, los tratamientos más clásicos ( microneedling o peelings ) y los más modernos, aquellos con fuentes de luz como láseres (IPL, Co2), radiofrecuencia o ultrasonidos focalizados.

Pero debemos ser rigurosos: que un tratamiento sea novedoso o se presente como regenerativo no significa automáticamente que tengamos evidencia de que vaya a prolongar la longevidad cutánea. Necesitamos estudios que nos permitan conocer no solo el resultado estético inmediato, sino qué ocurre con el tejido a largo plazo.

«Una piel longeva no es una piel sin arrugas, es una piel sana, resistente y capaz de acompañarnos muchos años»