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Una suerte bestial: breve historia de los divertidos animales de Van Cleef & Arpels

Redacción Glamour & Estilo · 21 de junio de 2026 · 4 min lectura
Una suerte bestial: breve historia de los divertidos animales de Van Cleef & Arpels

Broches históricos con forma de animales en oro realizados con distintas técnicas, de Van Cleef & Arpels. Broches históricos con forma de animales en oro realizados con distintas técnicas, de Van Cleef & Arpels. Save Story Guarda esto Save Story Guarda esto Entre sus símbolos de la suerte no hay espacio para la numerología, pero el ocho podría ser un dígito con mucho potencial para Van Cleef & Arpels . A esta altura de la transitada calle Ortega y Gasset, en el corazón madrileño del lujo, es donde la firma de joyería ha inaugurado su nueva boutique. Tres años después de aterrizar en Barcelona, la enseña ha elegido un majestuoso espacio como enclave estratégico de la capital, que además acogerá una exposición cuyos tesoros cambiarán cada seis meses. Con la apertura como percha, de hecho, el espacio ya expone más de cuarenta piezas de sus archivos: “La idea era mostrar algunas de las creaciones más emblemáticas de la maison ”, comenta Alexandrine Maviel-Sonet, directora de patrimonio de la marca. Cita preciosos ejemplos, como el reloj Cadenas de 1935, la proeza técnica que fue el collar Zip de los años 50 o varios vanity cases de comienzos del s. XX. “Todas estas creaciones invitan al visitante a descubrir las técnicas e inspiraciones de la casa desde su fundación en 1906”, revela.

Se trata de piezas que proceden de los fondos que el propio Jacques Arpels comenzó a atesorar en 1970. Su intención era doble: por un lado, mostrar al público la historia y la artesanía de la casa a través de las exposiciones. Por el otro, servir al estudio creativo para dar continuidad a esos diseños que consolidan su identidad. “Al comenzar una nueva colección, el equipo creativo se sumerge en los archivos para averiguar si un tema específico ya ha sido el origen de creaciones anteriores y, de ser así, cómo inspirarse”, expone al respecto del papel de su departamento en el desarrollo de las nuevas joyas que propone la firma.

Así, la tienda en Madrid les sirve de puente, conectando presente y pasado. Uno de los casos más paradigmáticos de esta unión es el particular bestiario de Van Cleef & Arpels. En la muestra actual pueden verse, de hecho, deliciosas figuras con forma de conejo, pato o ardilla. Su historia está intrínsecamente ligada a la apertura de la tienda en la place Vêndome de París, en 1954: “Creamos esta boutique para traducir nuestro estilo a un nuevo lenguaje adaptado a la vida contemporánea y para idear joyas de uso diario”, explicaba Pierre Arpels a la revista Expansion en 1976. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuenta Maviel-Sonet, las técnicas del sector evolucionaron y permitieron desarrollar creaciones repetitivas con un precio más competitivo que apelaban a un público más amplio y, sobre todo, más joven. Fue en ese momento cuando lanzaron estos animales: “ Probablemente gracias a los dibujos animados el humor también estaba muy presente en aquella época, lo que explica el éxito de estos prendedores ”, medita esta experta. Lanzados a comienzos de los 50, Winking Cat y Ruffled Lion se convirtieron en las piezas más populares y fueron un acierto global casi instantáneo. “Los broches con forma de animales muestran la maestría de la firma en orfebrería de oro, ya que se emplean diversas técnicas de grabado o engaste para resaltar los aspectos de cada especie de una manera única , como el pelaje lanudo del caniche o la piel agrietada del elefante”, matiza para esta cabecera.

La colección fue creciendo progresivamente con nuevas criaturas que se incorporaron a su propio reino animal. Cada época revela una particularidad en los detalles de estos diseños: según cuenta Maviel-Sonet, las creaciones de los años 50 estaban elaboradas a partir de oro y piedras ornamentales como el ónix, el ágata, la turquesa, el coral o la crisoprasa . En los años 60, la experiencia en el trabajo de oro permitió crear patrones en relieve, con técnicas específicas para el pelaje o las plumas. A partir de los años 80, las piedras grabadas se convirtieron en cuerpos o alas de pájaro, una posibilidad que amplió la gama de colores de la fauna de Van Cleef & Arpels. Independientemente de la década, todos cuentan con el denominador común de dar vida a un broche. Pero, ¿por qué esta joya en particular? “Las posibilidades del broche, que su portador puede elegir llevarlo en la solapa de la chaqueta, en un sombrero o en el cabello, están particularmente en sintonía con el humor que desprenden los clips de animales”, explica la directora de patrimonio de la firma. “ Definitivamente, el carácter juguetón de estas piezas contribuyó a su gran éxito ”.

Hasta la fecha, la suerte en Van Cleef & Arpels había tomado forma de trébol de cuatro hojas o de herradura de caballo. En 2017 ampliaron los iconos de esa buena fortuna al tiempo que daban continuidad a la tradición de sus broches animados. Así surgió Lucky Animals, una irresistible colección de criaturas cargadas de dinamismo y personalidad gracias al uso de las piedras. La viveza de la malaquita hace que la rana parezca a punto de saltar. El caballo está inmortalizado en pleno galope, a través de la cornalina y el ónix. Del oso de peluche al panda, del león al erizo, no falta en ninguna pieza de la firma ese toque divertido con el que dejan claro, una y otra vez, que el joyero también puede convertirse en un juego de niños.

Información reportada originalmente por Vogue España. Leer la nota completa en la fuente original.

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