El pulso del lujo: la colección Eclettica de Bulgari, más allá del diseño

Brazalete Serpenti Spira de oro blanco con diamantes blancos, diamantes amarillos en corte pera y detalles en ónix, de la colección de alta joyería Eclettica de Bulgari. Cortesía de la marca Save Story Guarda esto Save Story Guarda esto En el mundo de la alta joyería hay vida más allá del número de horas de elaboración de una pieza. De hecho, sería una visión muy reduccionista limitarse al plano técnico, como bien saben en Bulgari . Por este motivo, el lanzamiento de su nueva colección, Eclettica , plantea retos de diferente índole. Ya no se trata solo de poner en relieve las cincuenta creaciones que lo integran o las quince transformables que marcan un hito en la historia de la casa romana (que también), sino que una vez que las piezas están creadas, hay que bajar a tierra la poesía para trasladarla a pie de tienda: “El eclecticismo que define esta nueva propuesta no es solo estética, sino un auténtico método creativo”, señala Corinne Le Foll, directora del área de joyería . “Comenzamos con un diálogo entre diferentes disciplinas como la escultura, la pintura y la arquitectura y trasladamos estas influencias en una estrategia coherente. A partir de ahí, todo se desarrolla a través de una colaboración estrecha entre diseñadores, expertos gemólogos y artesanos”, expone para esta cabecera. En esta ocasión, la casa ha acuñado una nueva idea, artmanship , para referirse precisamente a la fusión entre intuición artística y maestría visionaria. “Ante todo, es un concepto creativo. Parte de una artesanía impecable que sigue siendo esencial y es la base de todo lo que hacemos”, declara.
A pesar de ser un negocio cuyo objetivo final sigue siendo la venta, la rentabilidad de estas raras piezas con precios astronómicos no es una cuestión que se ponga (aparentemente) sobre la mesa: “Su valor va mucho más allá de lo inmediato, ya que encapsulan el espíritu de la firma, inspiran la creatividad en todas las categorías y contribuyen a construir una conexión emocional con nuestros clientes”, sentencia Le Foll. “En este sentido, no son solo creaciones, sino expresiones perdurables de identidad y visión”. Según relata, a la hora de vender una joya como las de Eclettica, el foco no se pone en el objeto en sí, sino en todo el universo que lo rodea, desde la historia a su exclusividad: “ Es una experiencia inmersiva y muy personal, donde la relación con el cliente resulta esencial ”, matiza. La pregunta resulta inevitable: ¿se sabe quién va a ser el comprador de una pieza así antes incluso de terminarla? Le Foll explica que en algunos casos pueden trabajar con un cliente en mente para un modelo específico, sobre todo cuando se trata de coleccionistas importantes. Sin embargo, muchas de las creaciones se conciben primero como “puras expresiones de creatividad”, y es solo después cuando encuentran su dueña o dueño. Los tiempos cambian y, lógicamente, el perfil que adquiere y luce alta joyería, también: “Los hombres constituyen una clientela emergente cada vez más importante”, apunta esta experta. “ Observamos un creciente interés por piezas como broches o joyas llamativas, lo que refleja una evolución más amplia hacia expresiones de estilo más fluidas e inclusivas ”.
El sistema en el que se ven involucradas estas piezas no se limita a su venta. Propuestas como la de Eclettica juegan un papel crucial en el mantenimiento del aura y la relevancia del lujo. Así, los paralelismos con la moda resultan inevitables: “ La alta joyería, como la alta costura, contribuye significativamente al capital cultural ”, opina Le Foll. “ No se trata solo de adornar, sino de preservar la artesanía, la expresión artística y el patrimonio ”. En este sentido, ambos sectores se enfrentan al mismo reto: mantener el privilegio en la era de la viralidad, sin tener que morir anquilosados en una torre de marfil. “Si bien sigue siendo un nicho de mercado, la relevancia actual de la alta joyería procede de su habilidad para conectar con conversaciones culturales más amplias”, sostiene esta experta. En este punto, los archivos cumplen una función esencial, ya que son un activo estratégico incluso para las ventas, que ayudan a dar a cada diseño un contexto patrimonial más amplio y, por ende, invita a una conexión emocional más profunda con el cliente. Lo mismo sucede con los embajadores, que sirven de amplificadores de la visibilidad y de la “relevancia cultural” de una colección: “Personifican los valores de la maison y contribuyen a trasladar nuestra visión a una audiencia global, creando puentes entre la alta joyería y la cultura contemporánea”, opina. Y añade: “A través de ellos, de la narrativa y de las plataformas digitales, podemos compartir este mundo más allá de su circuito tradicional y, a la vez, preservamos su exclusividad”.
Información reportada originalmente por Vogue España. Leer la nota completa en la fuente original.

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