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Cortisol belly: por qué el estrés es el culpable de que tengas cada vez más tripa

Redacción Glamour & Estilo · 21 de junio de 2026 · 7 min lectura
Cortisol belly: por qué el estrés es el culpable de que tengas cada vez más tripa

El peso y los niveles de cortisol están directamente relacionados y es posible que sea el causante de que una alimentación equilibrada y una estricta rutina deportiva no te funcione

Jeremy Moeller // Getty Images Si estás leyendo estas líneas, es porque has intentado por activa y por pasiva tener un vientre más plano y no has conseguido un buen resultado. Ni una dieta equilibrada ni un ejercicio constante han conseguido una reducción de la grasa que suele acumularse en el vientre. Pues tenemos la posible causa: el estrés.

Sí, sabemos que hoy en día todo se achaca a esos niveles de cortisol alto que acumulamos con vidas frenéticas, rutinas sin tiempo para descansar y problemas habituales que surgen en ámbitos laborales o personales, pero lo cierto es que, existe una relación directa entre ambas variables.

Situaciones complicadas que evitan un buen descanso nos hacen ir por la vida nerviosos y elevan ese estrés crónico con el que el cuerpo no logra volver a su estado de calma. Esto puede desencadenar en problemas tanto mentales como físicos y, además de dolores de cabeza, irritabilidad o debilitamiento del sistema inmunológico, se puede apreciar en un a umento de la grasa de la zona de la tripa e inflamación abdominal . Una afección que ha recibido el nombre de ‘cortisol belly’.

En España, un 62% de personas sufren de estrés o ansiedad y hasta un 61% de mujeres afirma que el estrés forma parte de su vida diaria (Estudio AXA 2022). Y sí, el estrés, además de alterar nuestro estado de ánimo, también impacta en nuestro sistema digestivo de diversas maneras. En situaciones de estrés, el cuerpo libera cortisol y adrenalina, lo que provoca un estado de alerta que puede reducir la producción de enzimas digestivas y afectar la absorción de nutrientes .

Esto puede generar problemas como gastritis, inflamación, estreñimiento o diarrea, o afectar a la microbiota intestinal, que es clave para nuestro bienestar emocional. Y sí, también puede provocar acumular grasa visceral en esta zona. Pero hay más, el estrés y la ansiedad generan cambios en el apetito y aunque muchas personas experimentan pérdida de este, lo cierto es que también puede acarrear todo lo contrario. Es aquí cuando entran en juego los antojos, el picar entre horas y la necesidad de comer alimentos dulces.

Todo esto, puede ser incluso peor durante el verano y las vacaciones que están a la vuelta de la esquina. A pesar de que los días libres de trabajo están hechos para descansar y desconectar, son muchos los que consiguen el efecto contrario. Es el llamado “estrés vacacional” que define Paloma Ruiz, Terapeuta Nutricional Clínica y Especialista en Medicina Funcional de la firma Sana Nutrients.

“Las prisas de última hora, el desajuste de horarios y los viajes alteran los ritmos circadianos del colon y elevan de forma crónica el cortisol. Esta hormona de alerta altera la permeabilidad de la mucosa intestinal, rompiendo el equilibrio de la microbiota y desencadenando una inflamación de bajo grado que se manifiesta en forma de gases persistentes y un vientre visiblemente inflamado ”, explica.

Unos efectos que son incluso más intensos en el caso de la mujer. “ El organismo femenino es extraordinariamente sensible a los cambios de temperatura y al eje hormonal, y en esta época ambos factores se alían en su contra”, añade.

De hecho, la experta detalla que “si los días de mayor calor coinciden con la fase lútea (la segunda mitad del ciclo, previa a la menstruación), la progesterona entra en juego. Esta hormona tiene un efecto relajante sobre la musculatura lisa del intestino , lo que disminuye la motilidad y frena el ritmo digestivo por sí sola”.

Para ello, Paloma Ruiz propone reconfigurar el menú estival basándose en la medicina funcional y el respeto a la biología estacional. En primer lugar, habla de respetar la capacidad enzimática.

“Dado que el calor reduce la producción de enzimas, es fundamental evitar comidas copiosas o excesivamente grasas en las horas centrales del día. El cuerpo en verano agradece platos frescos y de fácil asimilación”, asegura.

Además, da importancia a comer alimentos naturales apostando por frutas y verduras de temporada porque el cuerpo está adaptado al entorno y digiere estos alimentos con una eficiencia mucho mayor. También recomienda priorizar cocciones ligeras (vapor, plancha) o crudos que reducen la fermentación bacteriana en el intestino.

Por último, aconseja introducir "bóticos" o aliados digestivos. “Añade de forma habitual a las comidas infusiones, plantas e ingredientes naturales con propiedades digestivas y carminativas como el jengibre, el hinojo o la menta. Estos activos ayudan a disipar de forma mecánica los gases acumulados y a estimular la producción natural de jugos gástricos”, concluye.

Pero además de la alimentación, es esencial entender la relación exacta entre cuerpo y mente para que los efectos del estrés no se vean reflejados en el abdomen. La psicóloga Pilar Conde, nutricionista y directora técnica de la Unidad de Nutrición y Obesidad de Clínicas Dorsia, confirma que el estómago es el 'segundo cerebro’ y que para tratar el llamado cortisol belly también hay que tener en cuenta la terapia.

“Existe una fuerte conexión entre nuestras emociones y el sistema digestivo. La comunicación entre el cerebro y los intestinos a través del nervio vago es fundamental para el funcionamiento de ambos. Esto explica por qué el estrés puede provocar alteraciones gástricas , y por qué una digestión inadecuada puede afectarnos emocionalmente”, detalla la experta.

Es ahora cuanto entendemos por qué la ayuda de un psicólogo resulta crucial para abordar los problemas de inflamación abdominal de manera integral. “El cambio de hábitos alimentarios requiere paciencia y compromiso”, señala Pilar Conde.

“Pero es importante también trabajar la parte emocional y psicológica para que las personas no recurran a la comida como una forma de manejar el estrés o la ansiedad ". Este enfoque combinado de nutrición y psicología ayuda a los pacientes a realizar cambios sostenibles en sus hábitos alimenticios, mientras aprenden a gestionar sus emociones y el estrés de forma saludable.

Por otro lado, Esther Montoliu, nutricionista y directora técnica de la Unidad de Nutrición y Obesidad de Clínicas Dorsia, asegura que los cambios empiezan a notarse desde las primeras semanas.

"Con una dieta antiinflamatoria adecuada , los pacientes experimentan una mejora en su vitalidad, menos hinchazón y mayor bienestar general", explica. No obstante, puntualiza que, “para aquellos que buscan resultados más rápidos, solemos recomendar tratamientos complementarios como pueden ser la mesoterapia para ayudar en el proceso”.

Como explica la doctora Monir Eimami, el cuerpo interpreta el cortisol alto como una falta de seguridad y energía . Es entonces cuando nuestro organismo, por seguridad y prevención, la guarda y la protege en el abdomen bajo. “Está respondiendo al estado que tú le muestras”, detalla.

Para ello, además de lo explicado anteriormente, la experta recomienda recurrir a la suplementación . Habla de ejemplos como el magnesio, que favorece el descanso, pero lo mejor es que acudas a tu médico para que te ofrezca las pautas concretas en función de tu analítica y tipo de problema.

La doctora detalla en un vídeo publicado en sus redes sociales que dormir de 7 a 8 horas es uno de los pasos esenciales para mejorar esa tripa que te incomoda. Por último, aconseja caminar al día mínimo 20 minutos y como truco, recomienda añadir la meditación a tu rutina diaria

Raquel Rodríguez es una periodista experta en belleza, moda y lifestyle. Tras graduarse en periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos descubrió que podría hacer de su pasión, su oficio. Tras pasar por diferentes medios de comunicación como La Razón o Yo Dona, continúa desarrollando su labor periodística como colaboradora de diferentes cabeceras como Mujerhoy, Lecturas y Elle. Dice que el mejor complemento de un buen look es una melena sana, bonita y brillante y combina la redacción de artículos con la búsqueda del producto perfecto para presumir de pelazo. Mujer pegada a un móvil, las redes sociales son su herramienta de trabajo por excelencia y, junto a las pasarelas y el street style, las usa para encontrar las últimas tendencias y novedades que cuenta y analiza en los temas que publica. Para ella, la vida con un buen colorete se ve de otra manera y no hay nada como la danza para mejorar cualquier día.

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Información reportada originalmente por Elle España. Leer la nota completa en la fuente original.

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