Una de las historias más comentadas del año en moda y entretenimiento fue la campaña publicitaria protagonizada por Sydney Sweeney para una marca internacional de denim.
El slogan, un juego de palabras entre “jeans” y “genes”, se interpretó por muchos como insensible y evocador de debates sociales cargados de connotaciones raciales y eugenésicas, lo que generó un aluvión de críticas en redes.
El revuelo obligó a la marca a responder públicamente, intentando aclarar que la intención era celebrar la diversidad de estilos y cuerpos, pero muchos usuarios señalaron que la respuesta llegó tarde y con poco tacto.
Lo que inicialmente parecía una campaña de moda cool y desenfadada se convirtió en un caso de estudio de cómo un mensaje mal interpretado puede convertirse en un problema de reputación.
A pesar de la controversia, la pieza publicitaria se volvió viral, lo que irónicamente alimentó la visibilidad de la campaña y señoras tendencias de conversación en moda y cultura pop.
Expertos en branding señalan que este tipo de polémicas reflejan una sociedad más sensible a las implicaciones culturales de los mensajes de moda.
Más allá del debate, Sydney Sweeney siguió consolidándose como uno de los rostros más buscados por grandes casas de moda, demostrando que, a veces, controversia y notoriedad pueden ir de la mano.









