A pesar de la creciente conciencia ambiental y las promesas de marcas como Patagonia y Stella McCartney de impulsar la sostenibilidad en la industria de la moda, las gigantes del fast fashion como H&M y Zara siguen dominando el mercado, especialmente durante las festividades.
Este diciembre, ambas marcas lanzaron colecciones limitadas llenas de ofertas irresistibles, pero a costa de una alta huella ecológica.
Este fenómeno no ha pasado desapercibido en redes sociales, donde muchas voces se alzan en contra del consumo masivo y del modelo de producción rápida que sigue caracterizando al fast fashion. Las críticas apuntan a que, en lugar de reducir su impacto ambiental, las marcas siguen aprovechándose de las tendencias y del consumismo para generar más ventas.
La paradoja es clara: mientras algunos consumidores buscan alternativas más responsables, el modelo de fast fashion sigue siendo el dominante debido a su accesibilidad y precios bajos.
