El mundo de la moda entra en una de sus etapas más intensas y estratégicas del año, con una agenda repleta de eventos que no solo dictan tendencias, sino que también definen el rumbo comercial, cultural y mediático de la industria del lujo. A medida que las grandes capitales se preparan para recibir diseñadores, celebridades, compradores y prensa internacional, el calendario fashion se convierte en un auténtico termómetro del poder creativo y económico del sector.
Uno de los focos principales está puesto en Dubai Fashion Week 2026, que continúa consolidándose como un puente entre Oriente Medio, Europa y Asia. Este evento ha ganado relevancia no solo por el lujo ostentoso que lo caracteriza, sino por su capacidad de atraer inversiones millonarias y marcas emergentes que buscan posicionarse en mercados de alto poder adquisitivo. Dubái se perfila como una capital clave del glamour global, donde la moda se mezcla con arquitectura, exclusividad y espectáculo.
En paralelo, Milan Fashion Week y Paris Fashion Week siguen siendo los pilares indiscutibles del sistema de la moda. Milán mantiene su liderazgo en el lujo industrial, el tailoring perfecto y las casas históricas, mientras que París continúa siendo el epicentro de la alta costura, donde el diseño se transforma en arte y narrativa visual. Ambas semanas no solo impactan por sus pasarelas, sino por los eventos privados, cenas exclusivas y apariciones de celebridades que generan millones de interacciones en redes sociales.
Por su parte, New York Fashion Week avanza con una identidad más marcada hacia la sostenibilidad, la diversidad y la innovación cultural. La eliminación definitiva del uso de pieles en pasarela desde 2026 ha reforzado su imagen como una plataforma moderna y consciente, alineada con las nuevas demandas del consumidor global. Esta edición promete ser una de las más comentadas, no solo por la moda, sino por el debate ético que rodea al glamour contemporáneo.
Otro punto clave del calendario es London Fashion Week, que continúa apostando por la experimentación, el diseño conceptual y el talento joven. Londres se mantiene como un laboratorio creativo donde nacen tendencias que luego se adaptan al mercado global. Es el espacio donde la moda dialoga con la música, el arte urbano y la cultura digital, convirtiéndose en un semillero de ideas disruptivas que suelen viralizarse rápidamente.
Fuera del eje tradicional europeo-estadounidense, eventos como Seoul Fashion Week y Taipei Fashion Week están ganando protagonismo. Estas plataformas representan el auge de la moda asiática, caracterizada por una estética futurista, tecnología aplicada al diseño y una fuerte conexión con la cultura pop y el K-fashion. Cada edición atrae mayor atención internacional, consolidando a Asia como un actor clave en el futuro del glamour global.
Finalmente, en Latinoamérica, pasarelas como Apakshi Runway en México y otros eventos independientes están demostrando que el lujo y la creatividad no dependen únicamente de las grandes capitales tradicionales. Estos encuentros están impulsando talento local, sostenibilidad y narrativas culturales propias, logrando una creciente visibilidad internacional y posicionándose como espacios estratégicos para descubrir a los próximos grandes nombres de la moda.
En conjunto, 2026 se perfila como un año decisivo para la industria, donde la moda no solo se exhibe, sino que comunica valores, poder e identidad. Cada evento del calendario será una pieza clave en la construcción del nuevo glamour: más consciente, más diverso y profundamente conectado con el impacto digital y social.









