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Con tres elementos y mucho ánimo puedes empezar a cumplir tus propósitos fitness

El inicio de año suele estar marcado por uno de los propósitos más repetidos: comenzar a hacer ejercicio. Sin embargo, para quienes nunca han tenido una rutina fitness, este objetivo suele diluirse rápidamente. Más que falta de disciplina, el abandono responde a expectativas irreales y a la idea de que el ejercicio debe ser extremo desde el primer día.

Esta guía propone un enfoque distinto: empezar con lo básico, respetar el proceso del cuerpo y priorizar la constancia sobre la intensidad.

Paso 1: Repensar el fitness desde el inicio

Durante años, el concepto de fitness se ha asociado con alto rendimiento, cambios físicos inmediatos y rutinas exigentes. Para una persona principiante, este enfoque suele ser excluyente.

“El fitness no debería ser un espacio de castigo ni de comparación. Para alguien que nunca ha hecho ejercicio, el verdadero objetivo inicial es crear una relación positiva con el movimiento. Cuando se empieza desde el respeto al cuerpo y no desde la exigencia, el ejercicio se vuelve sostenible y deja de ser una experiencia frustrante”, explica Dayana Aronovich, cofundadora de la empresa mexicana de artículos deportivos U CAN.

Paso 2: Tres elementos son suficientes para comenzar

No es necesario contar con equipo sofisticado ni acudir a un gimnasio. Un paquete básico permite trabajar fuerza, movilidad y estabilidad de forma segura y progresiva:

  • Ligas de resistencia, que permiten adaptar la intensidad y proteger las articulaciones.
  • Pesas ligeras, ideales para desarrollar fuerza funcional sin sobrecargar el cuerpo.
  • Pelota de peso bajo, útil para ejercicios de equilibrio, coordinación y activación del core.

“Este tipo de herramientas facilita el fitness. Son accesibles, versátiles y permiten que cada persona avance a su propio ritmo. Para los principiantes, esa sensación de control es clave para evitar lesiones y, sobre todo, para no abandonar”, señala Dayana.

Paso 3: Rutinas breves, claras y repetibles

Una rutina inicial no necesita durar más de 15 a 20 minutos. Lo importante es que sea fácil de repetir y de integrar a la vida diaria.

“Las rutinas cortas reducen la barrera mental de ‘no tengo tiempo’. Cuando el objetivo es alcanzable, la persona aparece, se mueve y cumple. Con el tiempo, esa constancia genera mejoras reales en movilidad, fuerza y coordinación, sin saturar al cuerpo ni al sistema emocional”, explica.

Una sesión básica puede incluir:

  • Movilidad articular y activación muscular.
  • Ejercicios funcionales con ligas y pesas.
  • Trabajo ligero de estabilidad, respiración y control corporal con pelota.

Paso 4: El propósito real del fitness

Antes de buscar cambios estéticos, el enfoque debe estar en sostener el hábito.

“El mayor éxito de una persona principiante no se mide en kilos perdidos o músculo ganado, sino en continuidad. Cuando el movimiento se integra de forma natural a la rutina diaria, los resultados físicos llegan como consecuencia, no como presión”, concluye Aronovich.

Este inicio de año, el fitness no tiene que ser intimidante. Con tres elementos, rutinas breves y un enfoque consciente, cumplir tus propósitos fitness es posible y sostenible.

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