Satō: el Pacífico servido al estilo nikkei

Acapulco siempre tuvo mar, fiesta y buen marisco, pero le hacía falta una barra que tratara ese ingrediente fresco con la paciencia y dedicación japonesa. Satō llega a llenar ese espacio con una propuesta basada en la cocina nikkei. Escondido dentro de Praya como quien guarda un secreto muy personal, se encuentra un rincón más privado, de luz baja y ritmo tranquilo, donde la bahía se asoma sin robarle miradas al plato.
Su filosofía culinaria gira en torno a la cocina nikkei, que nació de la ola de migrantes asiáticos que llegaron a Latinoamérica y al no encontrar sabores familiares a su paladar, improvisaron con lo que tenían a la mano, aportando técnica y estilo a la cocina regional de Perú y otras partes de Centroamérica. Ahí está su gracia: producto fresco como el ostión, la almeja, el abulón o la caracola reina, son tratados con todo el respeto del ritual asiático. En Satō, el atún toro y el hamachi llegan en cortes limpios, silenciosos, mientras el fuego aparece justo donde debe, en un tataki flameado o en un black cod bañado en miso que se deshace en la boca.
Aquí el lujo se asoma sin hacer revuelo, en detalles como un foie gras, un toque de trufa o una lámina de oro sobre el nigiri, un guiño sutil y elegante. Para empezar, el Ceviche Peruano Costanera y los Callos Nikkei con chile Caribe abren el paladar con ese picor que advierte a tu boca que algo bueno está por venir. Del lado de la barra, el Toro Serrano y el King Crab Roll son la carta de presentación, piezas que se piden por costumbre.
Y si la tarde pide algo más contundente, los Tacos de Black Cod cierran con elegancia, entre lo crujiente y lo untuoso, mientras el Salmón Crujiente se vuelve el favorito de quienes repiten. De postre, el Cheese Cake Maracuyá funciona como epílogo perfecto, con toque cítrico, ligero y esa acidez que deja la mesa lista para otra copa de sake. Satō no busca ser el restaurante japonés más grande del puerto, sino el más cuidado.
Uno donde el ingrediente manda, el servicio te acompaña sin invadir y el mar pacífico al atardecer se vuelve el platillo principal. ]]>




