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Pioneras del 71: Las mujeres que marcaron el camino del futbol femenil mexicano

Redacción Glamour & Estilo · 22 de junio de 2026 · 5 min lectura
Pioneras del 71: Las mujeres que marcaron el camino del futbol femenil mexicano

Pioneras del 71: Las mujeres que marcaron el camino del futbol femenil mexicano 22 de junio de 2026 POR: Anna Brenda Sánchez Facebook Twitter Pinterest WhatsApp Tags Futbol Futbol Femenil Mundial Hubo un momento en el que el fútbol femenil escribió historia en México: llenó estadios, conquistó audiencias masivas —antes de las redes sociales— y encendió una conversación que nadie pudo apagar. Hoy, a las pioneras del 71 les debemos justicia por haber abierto el camino; aunque las instituciones las olvidaron, aquí las honramos y celebramos.

Cuando se habla del Mundial 2026 , el discurso oficial dirá que es la tercera vez que México recibe el torneo más importante del mundo. Sin embargo, no es así, de hecho, es la cuarta ocasión, si recordamos l a Copa del Mundo Femenil de 1971 , que la FIFA y la Federación Mexicana han preferido ignorar.

Fue el 15 de agosto de aquel año, con talento, disciplina y valentía , y sin red de apoyo institucional, cuando arrancó la segunda edición de un torneo femenil internacional organizado por la Federación Internacional y Europea de Fútbol Femenino (FIEFF).

Misma organización que un año antes había convocado a competir en Italia, donde llegaron al tercer lugar. Aquel torneo dejaría una marca indeleble en la historia de este país, de sus heroínas en la cancha y de muchos corazones que las apoyaron hasta el final.

El partido inaugural se disputó entre México y Argentina , con las anfitrionas ganando 3 a 1. Ese encuentro fue el comienzo de una gran historia que las llevaría hasta la final.

En aquella época, equipos de distintas partes del mundo llegaron a competir en un país que respondió con entusiasmo genuino: en la final, el Estadio Azteca reunió a más de 110 mil espectadores —cifra que sigue siendo récord mundial de asistencia a un evento deportivo femenino—, un número que incluso hoy resulta excepcional en el fútbol femenil .

En la cancha, la selección femenil de México avanzó con determinación hasta el último minuto y se consolidó como subcampeona frente a Dinamarca . Aquello no solo era una hazaña deportiva, sino también cultural: por primera vez, muchas personas miraban el fútbol femenil con admiración y no con indiferencia. ¿Cómo podría quedar eso en el olvido?

A pesar del triunfo, las instituciones, respondieron con silencio. Una omisión que no solo le restó legitimidad en los archivos oficiales, sino que marcó el destino de sus protagonistas: las jugadoras que llenaron estadios y despertaron emociones colectivas no recibieron el respaldo necesario para continuar sus carreras.

No hubo ligas profesionales , contratos ni estructuras que sostuvieran el impulso que ellas mismas habían generado. Durante décadas, los nombres de aquellas jugadoras — mujeres que compitieron con talento , disciplina y una convicción inquebrantable, y sin remuneración económica— quedaron fuera de la narrativa dominante del deporte.

Muchas de ellas volvieron a la vida cotidiana sin el reconocimiento que merecían, cargando con la paradoja de haber sido parte de un evento histórico que, oficialmente ‘no existió’.

Y es que, hace 55 años, la FIFA y varias federaciones nacionales consideraban entonces el fútbol un deporte exclusivamente masculino: la inglesa y la alemana, entre otras, mantenían prohibiciones explícitas para que las mujeres jugaran en estadios profesionales .

Desde esa lógica, las instituciones relegaron el fútbol femenil a los márgenes, lo trataron como una curiosidad pasajera o un capricho, en lugar de reconocerlo como la disciplina legítima que era. El público, sin embargo, había respondido de otra manera: llenó el Azteca.

Han pasado 55 años desde aquella hazaña que las instituciones prefirieron silenciar y olvidar. Una historia quizá archivada en el olvido oficial, pero no en la memoria de quienes las vieron ni en la de quienes crecieron escuchando de ellas.

Hoy, a ellas les debemos un reconocimiento pleno porque estas mujeres se han convertido en símbolos de una lucha más amplia : la de todas las que jugaron cuando hacerlo implicaba desafiar normas sociales, prejuicios y limitaciones estructurales.

A un año de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 , que se celebrará en Brasil —y con México ya postulado como sede del torneo en 2031—, la lucha de estas pioneras hoy resuena en las canchas.

El presente ofrece una especie de reparación —aunque incompleta— que se hace visible en el crecimiento de ligas profesionales, el aumento en la visibilidad mediática y el interés de nuevas audiencias que han transformado el panorama del fútbol femenil . Sin embargo, este avance no puede entenderse sin mirar hacia atrás.

Cada gol celebrado hoy, cada camiseta vendida, cada niña que sueña con pisar una cancha profesional está conectada con aquellas pioneras que jugaron sin garantías, sin certeza, sin reconocimiento, pero que hoy son el ejemplo para jugadoras como Charlyn Corral, Alexia Delgado, Scarlett Camberos y Kiana Palacios , quienes de alguna manera las honran en la cancha.

A pesar de todo, lo que los archivos omitieron no las borró: ellas son subcampeonas y merecen ser nombradas. Por eso reconocemos y celebramos a Alicia Vargas ‘la Pelé’ —apodo que le dio la prensa italiana en el Mundial de 1970 , cuando marcó cuatro goles contra Austria—.

Patricia Hernández , María Luz Hernández , Irma Chávez , Sandra Tapia , Lourdes de la Rosa , Silvia Zaragoza , Elvira Aracena , Irma Yolanda Ramírez , Guadalupe Tovar , Eréndira Rangel , María Cruz Martínez , Esther Mora Soto , María Eugenia Rubio , Martha Coronado , Berta Orduña , Paula Pérez , T eresa Aguilar y Elsa Huerta .

Ellas no solo disputaron un Mundial y llegaron a la final sino que redefinieron los límites de lo posible. Reconocer la historia de 1971 no es solo un gesto simbólico: es una forma de reescribir el relato del fútbol desde una perspectiva más justa, más completa y profundamente necesaria.

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Porque el problema nunca fue la falta de talento o de pasión. Fue —y en muchos sentidos sigue siendo— la falta de reconocimiento; y mientras no sea equitativo, la historia del fútbol femenil seguirá estando incompleta.

Información reportada originalmente por Marie Claire México. Leer la nota completa en la fuente original.

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