La era de Eiza González en la portada de Vogue: “Con el tiempo entendí que ser pasada por alto era, en realidad, un superpoder”

Eiza González –luciendo top y short, ambos de WILLY CHAVARRIA; bóxers de DOLCE & GABBANA; zapatos de JUDE; joyería de DAVID YURMAN– con Sonia Castillo, Mark Marquez, Laura V. Naula, Alyce Duran, Amy Duran, Evelyn Meza (Spooky) y Vanesa Merino.
Cada día, la carrera de Eiza González c omo actriz parece llegar a nuevos horizontes. La chica que estudió en el CEA (Centro de Educación Artística de Televisa) y comenzó su carrera a los 13 años en la televisión mexicana es ahora una mujer capaz de enfrentarse a retos cada vez más demandantes en el mundo del cine internacional. Recordando con orgullo el inicio de su carrera, González se ha propuesto representar a su país de origen desde una perspectiva que lo enaltezca y muestre lo mejor de él; de ahí que haya rechazado en tantas ocasiones la invitación a participar en la narrativa bélica del narcotráfico que tanto éxito ha tenido en el resto del mundo. “Para mí, México lo es todo”, comentó la actriz a Vogue hace un par de años, cuando lanzó el proyecto La Máquina de la mano de Gael García y Diego Luna. “Me enfoco en lo que tengo control; que la elección de mis personajes enaltezca a mi país, a la mujer latina, a las mexicanas”. Y conforme su trayectoria conquista nuevos territorios, ella asegura que nada de eso ha cambiado.
Sin embargo, su participación en más de veinte proyectos en inglés con presencia en todo el mundo la inspira a seguir creciendo como actriz más allá de su nacionalidad. “Yo no me identifico solo con mi nacionalidad”, comenta la actriz, “también me identifico con mi esencia, con las cosas que me apasionan. Entonces elijo proyectos pensando con qué me identifico o qué me apasiona emocionalmente dentro del proyecto”. Por supuesto, sus principios cimentados en el orgullo de ser mexicana no se pelean con su ambición para seguir creciendo como actriz representando roles cada vez más diversos cuyos retos también reflejan, de una u otra forma, los mismos problemas a los que se enfrenta ella como mujer. “Hay mucha gente que nunca tiene que pensar [en los papeles que interpreta], pero yo sí tengo que pensarlo porque formo parte del pequeño porcentaje de mujeres que ha tenido la oportunidad de cruzar la frontera y eso, de alguna forma, me da la oportunidad de cambiar los estereotipos negativos que nacen de la ignorancia. Entonces, al ser una actriz mexicana con presencia internacional, inmediatamente tengo una responsabilidad de representación que no necesariamente elegí, pero de la que me enorgullezco”.
Saco, chaleco y pantalón, todo de POLO RALPH LAUREN; camisa de PRADA; cinturón de CLARIS VIROT; zapatos de CHANEL; joyería de DAVID YURMAN.
Para quienes han seguido la carrera de Eiza González desde sus inicios, cuando apareció en las telenovelas mexicanas Lola: Érase una vez , Sueña conmigo y Amores verdaderos , es evidente cómo el desarrollo personal de la actriz se ha reflejado también en sus proyectos profesionales. González pasó de interpretar adolescentes enamoradas a dejar todo lo que había construido en su país para empezar de cero en otro lugar, y la mujer en la que se ha convertido después de casi veinte años se proyecta en los últimos papeles que ha elegido. De pronto, la vemos en pantalla representando a mujeres como Agustina Salazar en la serie de Netflix, T he 3 Body Problem , donde ella no solo es una mujer latina que migró, sino también la persona más inteligente en su entorno. Conseguir un papel así no es sencillo, ya que plantea nuevas narrativas donde las mujeres latinas ocupan espacios diversos que van más allá de los estereotipos, cambiando nuestra presencia frente al mundo. “No hay muchos hombres directores escribiendo personajes femeninos donde ellas siempre sean la persona más inteligente en el cuarto”, comenta la actriz cuando hablamos sobre su personaje como Rachel en la película In the Grey , donde actúa junto a Henry Cavill y Jake Gyllenhaal. “El hecho de que Guy haya creado el personaje de Rachel pensando en mí hace una gran diferencia”, y seguimos conversando sobre cómo estos nuevos papeles le permiten seguir representando en alto a las mujeres latinas a través de mostrar que su talento como actriz mexicana está a la altura del cine internacional. Por ejemplo, el personaje de Janie John que interpretará en su próxima película Iron Jane , que trata sobre una mujer que se adentra en un mundo dirigido principalmente por hombres mientras intenta hacerse un nombre como mujer ambiciosa que destaca en la industria.
Chamarra de piel, de LORENA SARAVIA; saco de FERRAGAMO; aros, cadena con dije y anillos, todo de DAVID YURMAN.
En muchos sentidos, la carrera de Eiza González también refleja una conversación más amplia sobre lo que significa ser una mujer latina en Hollywood hoy. Durante décadas, las actrices latinoamericanas se enfrentaron a una industria que les ofrecía un número limitado de posibilidades: personajes definidos por sus raíces, por estereotipos de hipersexualización o por narrativas vinculadas a la violencia y la marginalidad. Para una generación anterior, simplemente obtener visibilidad ya representaba una conquista. Sin embargo, para quienes han llegado después, el desafío ya no es únicamente aparecer en la pantalla, sino en ampliar el rango de historias que pueden contar.
En ese contexto, la carrera de Eiza González resulta particularmente interesante porque ha transitado de ser percibida como una actriz mexicana que trabaja en Hollywood a convertirse en una actriz internacional que, además, es mexicana. La diferencia parece sutil, pero implica un cambio en la forma en que se entiende la representación. Ya no se trata únicamente de abrir una puerta para quienes vienen después, sino de demostrar que el talento puede existir fuera de las categorías tradicionales con las que la industria ha clasificado históricamente a las mujeres latinas. “A lo largo de mi carrera, me han juzgado por si era lo suficientemente talentosa, lo suficientemente bonita o lo suficientemente adecuada para algo. Pero hay cosas que nadie puede medir desde afuera: la pasión, la disciplina, la perseverancia, el corazón y las ganas de seguir creciendo. Y fueron precisamente esas cosas las que terminaron definiendo mi camino”, agrega la actriz.
La historia de González está basada en la disciplina. Por allá del 2019, la mexicana contaba a Vogue sobre su compromiso de perfeccionar su inglés. ¿El resultado años después? Un inglés perfecto que incluso ha cambiado el acento para diferentes proyectos. Otro de sus grandes compromisos ha sido su disposición para trabajar su cuerpo. En sus proyectos de acción, la vemos poner a prueba su propia resistencia. Y sabemos que con Iron Jane, nos sorprenderá adoptando el físico de una fisicoculturista. “Con el tiempo entendí que ser pasada por alto era, en realidad, un superpoder. Porque cuando nadie está mirando, tienes la oportunidad de trabajar en silencio, de desarrollar tu oficio, de construir algo sólido sin depender de la validación externa. Los momentos en los que te subestiman pueden sentirse dolorosos, incluso devastadores, pero también te obligan a profundizar en quién eres y en lo que realmente quieres lograr”.
Muchos de sus personajes recientes comparten una característica en común: son mujeres cuya identidad no está determinada exclusivamente por su origen. Son científicas, estrategas, sobrevivientes o líderes que ocupan el centro de la historia sin necesidad de justificar constantemente quiénes son. En una industria donde la representación todavía está en construcción, esa normalización también juega un papel importante.
Postales del barrio Sunset Park, en Brooklyn, Nueva York, conocido por su población mayormente mexicana y chicana. Fotografía tomada con Ray-Ban Meta.
Top y pantalón, ambos de CHLOÉ; cadena con dije, de DAVID YURMAN. Fotografía tomada con Ray-Ban Meta.
El siguiente paso en su carrera será dar el salto de actriz a productora con el proyecto sobre María Félix. Cuando le pregunto, Eiza González menciona que se siente muy cercana a la actriz del cine de oro mexicano porque ella también fue criticada incansablemente por ser ella misma. “Llega un punto donde me he dicho a mí misma: ‘No soy monedita de oro para gustarle a todo el mundo’, yo simplemente puedo seguir sintiéndome orgullosa de ser mexicana y de mis logros como actriz. Me sigo sintiendo orgullosa y sigo tomando la responsabilidad de representar moralmente lo mejor posible a mi cultura”, concluye.
El conflicto de la mujer contemporánea es uno con el que Eiza González conecta profundamente. Cuando eres mujer (y, además, una que forma parte de un grupo minoritario, aclara), el éxito viene con algunos efectos colaterales, como las críticas de las personas a quienes simplemente no les gusta ver a una mujer hablar en voz alta.
Chaleco y capri, ambos de LOUIS VUITTON; zapatos de MANOLO BLAHNIK; joyería de DAVID YURMAN. Bicicletas por Vanesa Merino y Evelyn Meza (Spooky), ambas fotografiadas aquí.
Quizá por eso, después de más de una década construyendo una carrera fuera de México, Eiza González sigue regresando una y otra vez a la misma idea, pero cada vez con más profundidad: Sí, la representación importa, pero no como una carga, sino como una posibilidad. La posibilidad de que una actriz mexicana ocupe espacios que antes parecían inalcanzables. La posibilidad de que las nuevas generaciones encuentren referentes distintos. Y la posibilidad de demostrar que el talento no tiene nacionalidad, aunque las raíces siempre permanezcan. Mientras prepara nuevos proyectos frente y detrás de la cámara, González parece tener claro que su objetivo ya no es únicamente abrirse camino en Hollywood, sino ampliar el camino para quienes vendrán después. Y viendo todo lo que ha logrado hasta ahora, nos ilusiona imaginar el mundo de posibilidades con el que nos sorprenderá en los próximos años.
Saco, pantalón y pañuelo, todo de GIVENCHY; tank top de FOUNDATIONALS; zapatos de SAINT LAURENT BY ANTHONY VACCARELLO; cinturón de NOUR HAMMOUR; joyería de DAVID YURMAN. Fotografía tomada con Ray-Ban Meta
González luciendo chamarra y vestido, ambos de PRADA, y joyería de DAVID YURMAN. Fotografía tomada con Ray-Ban Meta.
En este reportaje: peinado, Evanie Frausto; maquillaje, Mia Jones; manicura, Megumi Yamamoto; asistentes de foto, Brandon Abreu, MJ Noroña y Jordan Martinez; asistentes de moda, Emma Sacco, Jake Held y Kimi Ehsan; digitalización, Justin Mulroy; producción, Billy Kiessling y Malcolm Khaldi/Modem Creative; coordinador de producción, Dino Kuznik; director de entretenimiento, Sergio Kletnoy; talento, Eiza González.
Información reportada originalmente por Vogue México. Leer la nota completa en la fuente original.




