Angola, nominada a Destino Soñado en los ELLE Travel Awards, abre la puerta a una nueva forma de viajar por África

Angola empieza a abrirse al mundo con una propuesta difícil de imitar: naturaleza inmensa, tradición viva, lodges sostenibles y la emoción de llegar a un lugar antes de que se convierta en tendencia. Su nominación a Destino Soñado en los ELLE Travel Awards confirma que este es su momento.
Robert Haidinger Agazapados, en silencio, algunos destinos aguardan a que el viajero que sabe mirar un poco más allá se fije en ellos. Es el caso de Angola, ese mundo por descubrir en la costa oeste africana, que ha sido nominado como finalista en los ELLE Travel Awards , en la categoría Destino Soñado . Ahora que el país comienza a abrir sus puertas al mundo, esta nominación es una invitación para conocer un destino casi desconocido.
El lema The Rhythm of Life es la expresión de la promesa de Angola, que es algo que en estos días es cada vez más difícil de encontrar. Angola ofrece la rareza de descubrir un lugar antes de que se convierta en tendencia. Situado en el suroeste del continente, disfruta de más de 1.600 kilómetros de costa atlántica , es el séptimo país más grande de África y, a la vez, uno de los menos conocidos. Sus cataratas de Kalandula —las segundas más grandes del continente— truenan entre la selva con fuerza. Sin embargo, a pocos cientos de kilómetros, el desierto del Namibe llega hasta el océano en un silencio que parece anterior al mundo. Son paisajes que nadie ha domesticado todavía para la fotografía de viajes. Eso, hoy, vale más de lo que parece.
Angola no se descubre siguiendo los códigos habituales de cualquier viaje a África. Su valor no se centra únicamente en safaris perfectamente organizados ni en fórmulas ya consolidadas en otros destinos del continente, sino en ofrecer una experiencia más cruda y auténtica . Se trata de un país que aún se está abriendo al mundo , ideal para quienes buscan sentirse lejos de todo y descubrir paisajes remotos y territorios donde la naturaleza conserva todavía su atractivo.
Uno de los mejores ejemplos de esa Angola remota es Ilha dos Tigres , una isla situada al sur del país, allí donde el desierto y el Atlántico se fusionan. Antigua población abandonada tras el periodo colonial portugués, hoy solo puede visitarse cuando la marea lo permite, lo que convierte el acceso en parte de la aventura. Acampar entre sus ruinas, rodeado de arena, silencio y océano, resume la esencia de este destino.
Pero Angola es mucho más. En las provincias del sur, fronterizas con Namibia, comunidades como los mucubal cubal , los mudimba dimba o los himba mantienen intactas sus tradiciones gracias al aislamiento histórico que mantuvo al país alejado de los círculos del turismo internacional. Viajar por estas regiones es abrir una ventana a una dimensión del tiempo , y de la vida, que Occidente perdió hace tiempo. El viajero curioso y respetuoso estará encantado de dejarse sorprender por el encuentro con estas culturas.
Desde el mes de junio de este año, Angola suma otro argumento más para cautivar al visitante con la apertura de Cuatir , un lodge de seis suites. Situado entre los ríos Cubango y Cuito, Cuatir es una reserva privada que incorpora a las comunidades locales en la gestión y reinvierte sus beneficios en la conservación del entorno. Es un modelo que encaja perfectamente dentro de la filosofía que construye la naciente industria turística del país. Sostenibilidad, responsabilidad y una mirada orientada hacia el futuro.
No hay que olvidar la familiaridad que Angola puede ofrecer al viajero español. La herencia portuguesa está presente en la lengua, la arquitectura y en el ambiente de sus ciudades más importantes. La capital, Luanda, es una metrópolis vibrante en la que lo más actual convive con los ritmos de la kizomba y el kuduro , géneros musicales exportados a las pistas de todo el mundo. Luanda es una ciudad imposible de imitar, que late con una energía mestiza y que dejará un recuerdo imposible de olvidar.
Angola no es un destino que prometa itinerarios perfectamente engrasados, probados por millones de turistas. Los viajeros que entienden que los mejores viajes requieren algo de tiempo, de paciencia y de voluntad se van a enamorar de esa sensación de estar descubriendo algo en el mismo momento en el que se está fabricando. Es un destino que va a recompensar con generosidad a los amantes de llegar a las novedades antes que el resto.
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Información reportada originalmente por Elle España. Leer la nota completa en la fuente original.



