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La moda en 2026: cuando el glamour dejó de ser exclusivo y se volvió digital

La industria de la moda vive en 2026 una de sus transformaciones más profundas desde la llegada del fast fashion. El glamour, antes reservado para pasarelas cerradas y élites selectas, hoy se consume en tiempo real a través de redes sociales, transmisiones en vivo y contenido generado por influencers que convierten cada look en tendencia global en cuestión de minutos.

Las grandes casas de moda entendieron que ya no basta con presentar colecciones impecables; ahora deben contar historias, generar conversación y conectar emocionalmente con audiencias digitales que exigen cercanía, transparencia y autenticidad. Un desfile ya no termina cuando cae el telón: comienza cuando se vuelve viral.

Influencers, modelos y celebridades se han convertido en extensiones naturales de las marcas, actuando como embajadores permanentes del estilo. Su poder radica no solo en el alcance, sino en la capacidad de traducir el lujo a la vida cotidiana, haciendo aspiracional lo que antes parecía inalcanzable.

Las plataformas visuales como Instagram, TikTok y Pinterest funcionan hoy como las nuevas editoriales de moda, donde el algoritmo decide qué tendencia vive y cuál desaparece. Un solo video puede redefinir colores, siluetas y accesorios para toda una temporada.

Este fenómeno también ha democratizado el acceso al fashion system. Diseñadores emergentes pueden competir en visibilidad con marcas históricas, siempre que sepan conectar con la narrativa digital adecuada.

La moda ya no se impone: se negocia con la audiencia. Y quienes entienden esta dinámica dominan el presente.

El glamour de 2026 no es silencioso ni distante: es inmediato, viral y profundamente digital.

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