Cerrando el año, los observadores de moda repasaron las tendencias que definieron 2025: desde colaboraciones insólitas hasta estilos radicales que dominaron pasarelas y alfombras rojas.
Una de las tendencias más destacadas fue el uso de telas transparentes y cortes atrevidos, llevando la moda de celebridades al límite entre lo elegante y lo provocador.
Diseñadores emergentes también sacudieron al público con reinterpretaciones de clásicos y mezclas culturales inesperadas, a veces generando ovaciones y otras, críticas despiadadas.
El segmento más comentado fue el de accesorios de lujo que alcanzaron precios astronómicos en subastas, consolidando la moda como símbolo de estatus y cultura material.
Mientras tanto, miradas más críticas señalaron que algunas tendencias repetidas parecían recicladas sin originalidad, evidenciando una industria en constante tensión entre innovación y nostalgia.
Para muchos expertos, 2025 será recordado como un año de moda apasionante, dividido entre estética vanguardista y polémicas que desafiaron las normas.
Las proyecciones para 2026 apuntan a una fusión aún más marcada entre moda, identidad cultural y declaración social.









