La marca de ropa shapewear de Kim Kardashian, SKIMS, ha sido un éxito rotundo desde su lanzamiento, pero recientemente ha enfrentado una oleada de críticas por posibles infracciones de derechos de autor y plagio de ideas. Las acusaciones comenzaron cuando varias marcas emergentes, especialmente aquellas que se especializan en ropa íntima de corte similar, notaron que algunos de los diseños de SKIMS eran sorprendentemente similares a los suyos.
Marcas como Tove y Wolford, que tienen una estética minimalista y ceñida al cuerpo, han sido señaladas por seguidores de la moda como las posibles influencias de las últimas colecciones de SKIMS. La coincidencia en los cortes, tejidos y patrones ha generado un debate sobre hasta qué punto Kim Kardashian, con su enorme influencia en la industria, ha podido inspirarse demasiado en las ideas de diseñadores más pequeños sin ofrecerles el reconocimiento que merecen.
Por su parte, Kardashian ha defendido su marca, asegurando que SKIMS se basa en su visión personal de lo que debería ser la moda femenina: práctica, funcional y moderna. En entrevistas, ha comentado que su línea está destinada a empoderar a las mujeres, y que cualquier similitud con otras marcas es meramente coincidente. Sin embargo, los críticos no están tan convencidos, y muchos sugieren que la industria de la moda debe tener más en cuenta la protección de los diseñadores más pequeños frente a los grandes nombres.
Lo que está claro es que la moda de Kim Kardashian no solo ha dado un paso hacia el éxito comercial, sino que también ha creado una fórmula que muchos siguen. La controversia sobre si se trata de una inspiración genuina o de un “robo” comercial se suma al constante debate sobre influencia y propiedad intelectual en un mundo de tendencias tan rápidas y globalizadas.
Este episodio resalta la problemática del acceso desigual en la industria de la moda, donde las marcas grandes pueden copiar o tomar prestadas ideas de diseñadores más pequeños sin las mismas consecuencias. Las redes sociales se han convertido en el escenario principal donde estas conversaciones tienen lugar, y las voces de aquellos que defienden a los diseñadores emergentes están creciendo con cada día que pasa.
Al final, la discusión sobre SKIMS no solo se refiere a la propiedad de los diseños, sino también a la responsabilidad que tienen los grandes nombres de la moda de reconocer las ideas de otros en lugar de aprovecharse de su posición privilegiada.










